
Hace un par de semanas fui a casa de mi madre y descubrí, horrorizada, que tenía sobre el escritorio del que alguna vez fue mi cuarto, una caja de recuerdos que yo solía conservar sobre el ropero (que suena alejado como... ¿Longchamps?). La caja estaba ahí, a la vista, y a merced de la curiosidad de cualquiera que pasara por allí -o que parara allí, ya que mi madre utiliza ese cuarto para dar alojamiento a los invitados-, repleta de cartas, boletos (los que menos me preocupaban), tarjetas, anotaciones y demás fruslerías.
No quise embarcarme en una discusión sobre el resguardo de mi intimidad (como se efuscan los artistas con los medios de comunicación), de modo que saqué subrupticiamente MI caja de recuerdos, y me casi corrí a casa, a evaluar los daños.
Eran cuantiosos.
Descubrí, entre otras cosas, un cuaderno que habíame completado una amiga, con historias, chanzas, fotos y ¡hasta poesías!; más cartas de amigas, tarjetas de salutación de cumpleaños y... cartas de amor. La mayoría eran de Pantriste; no sé por qué, dada mi tendencia a anular la historia anterior (o sus monumentos por lo menos). Supongo que la inalcanzabilidad de la parte superior del citado ropero, resguardó esos documentos de las revoluciones posteriores.
Mi primera sensación fue la de vergüenza, pensando que mi madre podría haber tenido tiempo de sobra para regodearse en la lectura de esa parte de mi intimidad -¡y la de Pantriste!-.
Mi segunda sensación fue la de la vergüenza ajena. Sentí el extrañamiento. Ni quien escribía era él, ni a quien escribía era yo. Pudiera ser que algunos fallecidos... ¡y yo husmeando en sus intimidades, en sus palabras cariñosas, en sus códigos!
Y aún así, con todo ese material, no podría hacer una arqueología satisfactoria de esa relación... ¿en qué momento cambian las cosas? ¿cuál es el momento exacto en que el corazón deja de latir con ese ritmo?
¿la primera vez que una siente que puede dormir tranquila lejos del otro?
¿se puede medir el porcentaje gradual de pérdida de interés a través del tiempo?
¿se puede explicar con una teoría general el nacimiento, desarrollo y muerte de cada relación?
...
Hace pocos días seguí indagando en un space de fotos de otro pasado (no tan historia antigua... mmm... ¿moderna, diría?). Muy ordenadito por meses. Lástima que las fechas que automáticamente coloca la cámara en las fotos, no siempre coincide.
Parece el trabajo de un historiógrafo tendencioso y desprolijo. O de un desengañador didáctico. No me decido en el matiz de la interpretación.
Algunas de las fotos que subió dicho individuo, datan de épocas en que las historias del mismo y de ego, se cruzaron. Sin embargo, el prócer (¿hay un femenino para prócer?) que reivindica ese libro de texto -o fotos... aunque intenta aclarar algo con los textos- no soy yo.
Ni las pequeñas aclaraciones como "los ex" o "julio" (cuando las fotos son anteriores), ni las omisiones (ojo, en una foto se ve mi pelo... jajaja), logran ocultar convincentemente el caracter fantochal (de latín fantochada ¡cuác!) de esa versión de la historia.
Esta otra investigación arqueológica me dejó, más que un gusto amargo, un asco infernal.
Pero después del vómito viene el alivio. De haberlo sabido antes, me inducía yo misma el vómito.
De regurgitar, ni hablar.
*¿o arqueóloga? ¿o historiadora? ¿o detective?¿o bulímica emocional? Quién sabe. Yo no.
**la de la foto, para quienes me conocen será evidente, no soy yo. Hay partes que no se pueden ver por completo a través del pequeño espacio del ojo de una cerradura. Jajaj.