lunes, 18 de julio de 2011

Minita se hace, no se nace

     Como sabemos, el trabajo de campo genera una dialéctica con la teoría. Se sale al campo buscando comprobar una hipótesis y la interacción con la realidad nos plantea nuevas preguntas, nuevos giros y muchas veces, desecha la hipótesis inicial y la reemplaza por otras, o la tuerce o qué se yo*.
     Pues bien, atenta a esta introducción**, presentaré un caso que plantea nuevas interrogantes que, con suerte, nos ayudarán a reunir material para tener una mesa de "antropología minitante" en el próximo congreso***:
     Supongamos que nuestra investigadora, Mirtha Susana****, sale con un señor. Supongamos que el señor, Carlos Arnulfo, durante dicha salida se cuelga a hablar, semi recostado en un sillón, con una minita, Minita.
     Supongamos que nuestra investigadora se pone del culo, pero no sabe cómo se reacciona ante este hecho -aún no ha alcanzado el estado emic (?) de pensar como minita-: ¿qué hago? se pregunta; ¿me pongo el abrigo y me voy a la mierda (dando un portazo -que con la música alta no se va a escuchar-)?; cuando vuelva el señor, ¿me muestro distante y fría hasta que se de cuenta por qué?; ¿o conchudamente hago como si nada, me voy con él y luego me niego al sexo?. Supongamos que todo eso fue descartado por la investigadora, no pudiendo decidir si alguna de esas opciones era la acertada, si todas lo eran o si aún existían otras, más propias de minita.
     Supongamos que Carlos Arnulfo termina de hablar con la minita y vuelve, tímidamente, con Mirtha Susana. Supongamos que la minita vuelve a la carga una y otra vez, sentándose al lado del señor, comentándole giladas y apoyándole una mano para hablar. Supongamos que la investigadora escucha la siguiente conversación y se queda más tranquila, porque cree suponer que ése tipo de chicas no le gusta al mencionado señor:
"M (minita)- Ay, quería saber dónde se hace el próximo encuentro de onanistas solidarios (ponele).
S (señor)- En La Rural (seguile poniendo).
M- Ay, sí, qué lindo. Me acuerdo la última vez. No hay mejor lugar que el predio ferial para las reuniones (vos sabés).
S- Ehm. Esta vez la hacen en la esquina, porque no daba la guita (vos poné hasta que yo te avise).
M- Ah, pero es más lindo, mejor así .... fomenta más la solidaridad de los onanistas (poné que no pasa nada).
S- Si, qué se yo. Yo considero que lo adentro estaba bueno, porque los onanistas no se enfriaban (¿tengo que repetir?).
 M- No, sí. Tenés razón. Es más lindo estar calentito en un lugar, guarnecido (seguí poniendo, que te juro que siempre le encuentra una lógica).
 S- Pero bueh, como calculo que ya hará más calor... (en fin).
 M- Ah, claro, sí.... con el calorcito es lindo." (Ahora sí, aflojá Graciela).
     Supongamos que nuestra investigadora cae en la cuenta casi instantáneamente, de que por más que Carlos A. se ufane de no verse atraído por chicas que repiten constantemente el mismo adjetivo (por nombrar el signo), acaba de pasar treinta minutos al menos charlando animadamente con Minita; y  actualmente no realiza ningún ademán elusivo de sus nuevas embestidas comunicacionales.
   Supongamos que nuestra investigadora, sin ningún tipo de rencor o resentimiento, vuelve horas después a su gabinete, -o frente a su computadora y su nesquik-, y ensaya estas conclusiones en actitud plenamente científica:
  • No se debe circunscribir a la minita a ciertos ámbitos o ambientes; la minita también curte los centros culturales, las murgas, los cafés filosóficos, etc. La minitancia es una actividad de tiempo completo, adaptable a cualquier medio ambiente, de modo que se debe estar en estado de alerta minitante.
  • Confirmar que "es más lindo así" es, a cada afirmación del señor, lo que la risita histérica a cada chiste. Completamente necesario.
  • Las minitas amarán los payasos, pero los señores se dejan hipnotizar por las minitas.
  • No hace falta hacerse una lobotomía para actuar como minita; sólo poner la mente lo más en blanco posible***** (para bloquear ese montón de instantáneas preguntas molestas que te impiden actuar)****** y: hacer preguntas y/o comentarios tontos -vos, pebeta, le llamarás conversación fática.... vos, pebeta, si me decís eso, no pusiste la mente en blanco un carajo, ¡que te tiró de las patas!-, festejar chistes y argumentos, acomodarse el pelito y, en líneas generales, hacerse la boluda. Y si te caben el portazo o la conchudez, con la frente en alto, que te recibís de minita. Porque vos, mamita, después podés volver a usar los 1400 cc. para otras cosas.


Por favor, miren este video, que lo que no tiene de insertable lo tiene de inspirador ;)



*También puede pasar que no dejes que "el campo te despeine" y te salga todo redondito... que es lo que una servidora prefería, claro está... pero como ya aclaré, el mundo minitante no permite tales cosas; es un tema para arriesgadas, como la trata y la venta de paco (?).
**Para qué si no tanta perorata, Graciela.
***Esto no es antropología de género, no jodamos. Queremos mesa propia, con facturas tan light (?) como nuestras ponencias.
****Los nombres son seudónimos, que preservan la identidad real de las personas. Así, Mirtha Susana puede ser, tranquilamente, Martha Susana. :P
*****Un gris perlado zafa.
******En serio, loca, dejá de reflexionar tanto que te va a agarrar un pasmo y quedás así, toda reflexionada.

4 comentarios:

Oscar Wild dijo...

Creo que hay cosas que nunca voy a terminar de entender.. no, pero no hablo de las minas.. jeje..
taluego

brethoN dijo...

Es contradictorio desde el punto en que uno comprende que vos sos una minita de facto.

Juicy dijo...

Y sí, hay cosas que nunca entenderemos, pero saber que así será no quita que nos carcoman el marulo igual,Oscarcito. Saludos.

Ay, bret... no entendí.

Hernán dijo...

Brillante, me divierte mucho su estilo Mandarina.