miércoles 30 de noviembre de 2011

Te busco

Te beso los pliegues de la piel,
aprieto uno por segundos entre los labios
antes de soltarlo y volver a él
con la lengua hurgando
un tramo donde la bolita del aro
decida quedarse sin salida
como un caracol metálico
precediendo su paso mi saliva.
Te beso las pecas y los lunares
y las cicatrices y aquellos lugares
donde dice mi teoría
de epidérmica astronomía
que hay puentes de Einsten-Rosen*
que pueden llevarnos
al momento-lugar del goce.
Te beso el nacimiento del cabello
y me deslizo olvidando el sigilo
por las curvas del cuello
mientras de reojo vigilo
la oreja donde daré la estocada
de aliento tibio y carne mojada.
Lamo tu axila, me intoxico,
y finalmente sin inocencia me ubico
me presiono contra tu espalda
depositándome en espuria calma
para rozarte los pezones
con la estrategia de mis razones.
Te recorro con la yema de los dedos
que van ganando en insidia
a medida que alcanza la caricia,
de tu cadera descalzonada
el lado izquierdo.
Al momento muero
descorazonada:
decís no tengo ganas.


(Es un temón y lo saben)

*Podría haber usado "agujero de gusano".... pero temía de mí.

lunes 17 de octubre de 2011

La rueda trágica

Y finalmente sufrís tanto (tanto) por otro, que te olvidaste que sufrías por uno anterior*.

*Y te preguntás si esa mierda es lo de "un clavo saca a otro clavo"**.
**Y sopesás si no sería mejor usar la cuña del martillo.***
***¿Y si arrancárame el martillo y el oído todo?****
****Para que nunca hubiera oído aquello que oí.*****
*****Aquello no sería lo que hoy.*******
******Y yo no estaría así (así) de seria.


(Y mirá que no iba a insertar el video, pero me dio no se qué no ser redundante; a esta altura es mi marca de agua) (?).

jueves 29 de septiembre de 2011

No te subás a la gilada de Mafalda

Llueve y otra vez sopa,
y las gotas
repiquetean en el techo
del toldo metálico del patio de casa
-maravilla sinfónica y estéreo de la lluvia-
y la paradoja del ruido atronador
y al unísono acunante
me da el pie (o el coraje) para llamarte.
Sin embargo,
me duele la punta de la yema
del dedo pulgar derecho,
de querer tipear y reprimir
un mensaje trasnochado.
"I wish you were here" podría citar
porque en inglés queda mejor
y en Pink Floyd, aún más.
Lo escribo y no, no confirmo
lo mando a borradores.
El buzón de borradores es para cobardes
-me digo-
y yo soy cobarde y no quiero
perderme en el alarde
de tu temprano hastío.
Sospecho que no me contestarás,
o tal vez más tarde, a la mañana,
a media tarde
o detrás de un "hey", cuando se encuentren
mi avatar con tu teclado.
He medido la celeridad en las respuestas:
es directamente
proporcional al tiempo transcurrido
e inversamente al que nos resta.
Llueve y otra vez sopa
y aunque fueran milanesas con papas fritas
tiernas pero crujientes,
correctamente escurrido el aceite
el entusiasmo no es el mismo.
Se te cierra el estómago
o al revés
como cuando pensabas que había que ganarse el pan
-o la sopa o la milanga-
y el bagre picaba y no estabas seguro
si también yo picaba.
Llueve y me levanto
a hacer pis y de paso
me saco dos pelos de las cejas
porque dejé la pincita a mano.
Y relojeo la hora
en el celular
-que no es reloj y pienso, o divago
que es tecnológicamente incorrecto
usar el verbo relojear-.
Me vuelvo a acostar,
porque mañana yo te diré
como si fuera un titular
que "dicen que la lluvia
podría haberme hecho pensar en vos"
y no tengo motivos reales
para enojarme
y de todos modos me frustro
y entre dientes te escupo
aunque sea otra vez sopa
contestame, puto.

domingo 28 de agosto de 2011

Dendrofilia

A mí me parece y por eso te digo,
que hacer un ultraje de esto, es desmedido
antes bien, creo que es puro e instintivo,
es homenaje que le han cumplido
a tu cuerpo, mis hormonas y sentidos.

De la mera asociación no te subas al caballo;
estoy dispuesta a jurar porque me parta un rayo,
que nada más ajeno a mí hallo,
que el insultarte llamándote zapallo.

Sin embargo hoy al cortar la calabaza
me subió una calor de esas que abrasan;
y al principio la razón me resultó escasa
para justificar tal ataque de biarasa.
Ahora, más calma, te cuento lo que pasa:

No pongas los ojos en blanco
ni te rías por más que resulte raro,
que mis vellos se hayan erizado
ante la contemplación de un abierto anco.

La cuchilla cortó carne naranja y en tropel
segundos después afloró su miel.
Entonces, pensé "igual que aquél,
cuando su vegetal se prepara para la bechamel"
Del mismo modo, el zapallo preparó su piel.

lunes 18 de julio de 2011

Minita se hace, no se nace

     Como sabemos, el trabajo de campo genera una dialéctica con la teoría. Se sale al campo buscando comprobar una hipótesis y la interacción con la realidad nos plantea nuevas preguntas, nuevos giros y muchas veces, desecha la hipótesis inicial y la reemplaza por otras, o la tuerce o qué se yo*.
     Pues bien, atenta a esta introducción**, presentaré un caso que plantea nuevas interrogantes que, con suerte, nos ayudarán a reunir material para tener una mesa de "antropología minitante" en el próximo congreso***:
     Supongamos que nuestra investigadora, Mirtha Susana****, sale con un señor. Supongamos que el señor, Carlos Arnulfo, durante dicha salida se cuelga a hablar, semi recostado en un sillón, con una minita, Minita.
     Supongamos que nuestra investigadora se pone del culo, pero no sabe cómo se reacciona ante este hecho -aún no ha alcanzado el estado emic (?) de pensar como minita-: ¿qué hago? se pregunta; ¿me pongo el abrigo y me voy a la mierda (dando un portazo -que con la música alta no se va a escuchar-)?; cuando vuelva el señor, ¿me muestro distante y fría hasta que se de cuenta por qué?; ¿o conchudamente hago como si nada, me voy con él y luego me niego al sexo?. Supongamos que todo eso fue descartado por la investigadora, no pudiendo decidir si alguna de esas opciones era la acertada, si todas lo eran o si aún existían otras, más propias de minita.
     Supongamos que Carlos Arnulfo termina de hablar con la minita y vuelve, tímidamente, con Mirtha Susana. Supongamos que la minita vuelve a la carga una y otra vez, sentándose al lado del señor, comentándole giladas y apoyándole una mano para hablar. Supongamos que la investigadora escucha la siguiente conversación y se queda más tranquila, porque cree suponer que ése tipo de chicas no le gusta al mencionado señor:
"M (minita)- Ay, quería saber dónde se hace el próximo encuentro de onanistas solidarios (ponele).
S (señor)- En La Rural (seguile poniendo).
M- Ay, sí, qué lindo. Me acuerdo la última vez. No hay mejor lugar que el predio ferial para las reuniones (vos sabés).
S- Ehm. Esta vez la hacen en la esquina, porque no daba la guita (vos poné hasta que yo te avise).
M- Ah, pero es más lindo, mejor así .... fomenta más la solidaridad de los onanistas (poné que no pasa nada).
S- Si, qué se yo. Yo considero que lo adentro estaba bueno, porque los onanistas no se enfriaban (¿tengo que repetir?).
 M- No, sí. Tenés razón. Es más lindo estar calentito en un lugar, guarnecido (seguí poniendo, que te juro que siempre le encuentra una lógica).
 S- Pero bueh, como calculo que ya hará más calor... (en fin).
 M- Ah, claro, sí.... con el calorcito es lindo." (Ahora sí, aflojá Graciela).
     Supongamos que nuestra investigadora cae en la cuenta casi instantáneamente, de que por más que Carlos A. se ufane de no verse atraído por chicas que repiten constantemente el mismo adjetivo (por nombrar el signo), acaba de pasar treinta minutos al menos charlando animadamente con Minita; y  actualmente no realiza ningún ademán elusivo de sus nuevas embestidas comunicacionales.
   Supongamos que nuestra investigadora, sin ningún tipo de rencor o resentimiento, vuelve horas después a su gabinete, -o frente a su computadora y su nesquik-, y ensaya estas conclusiones en actitud plenamente científica:
  • No se debe circunscribir a la minita a ciertos ámbitos o ambientes; la minita también curte los centros culturales, las murgas, los cafés filosóficos, etc. La minitancia es una actividad de tiempo completo, adaptable a cualquier medio ambiente, de modo que se debe estar en estado de alerta minitante.
  • Confirmar que "es más lindo así" es, a cada afirmación del señor, lo que la risita histérica a cada chiste. Completamente necesario.
  • Las minitas amarán los payasos, pero los señores se dejan hipnotizar por las minitas.
  • No hace falta hacerse una lobotomía para actuar como minita; sólo poner la mente lo más en blanco posible***** (para bloquear ese montón de instantáneas preguntas molestas que te impiden actuar)****** y: hacer preguntas y/o comentarios tontos -vos, pebeta, le llamarás conversación fática.... vos, pebeta, si me decís eso, no pusiste la mente en blanco un carajo, ¡que te tiró de las patas!-, festejar chistes y argumentos, acomodarse el pelito y, en líneas generales, hacerse la boluda. Y si te caben el portazo o la conchudez, con la frente en alto, que te recibís de minita. Porque vos, mamita, después podés volver a usar los 1400 cc. para otras cosas.


Por favor, miren este video, que lo que no tiene de insertable lo tiene de inspirador ;)



*También puede pasar que no dejes que "el campo te despeine" y te salga todo redondito... que es lo que una servidora prefería, claro está... pero como ya aclaré, el mundo minitante no permite tales cosas; es un tema para arriesgadas, como la trata y la venta de paco (?).
**Para qué si no tanta perorata, Graciela.
***Esto no es antropología de género, no jodamos. Queremos mesa propia, con facturas tan light (?) como nuestras ponencias.
****Los nombres son seudónimos, que preservan la identidad real de las personas. Así, Mirtha Susana puede ser, tranquilamente, Martha Susana. :P
*****Un gris perlado zafa.
******En serio, loca, dejá de reflexionar tanto que te va a agarrar un pasmo y quedás así, toda reflexionada.