que bastante yeta es que sean malayos, que mejor ni buscar la fecha de caducidad.
Un ameno blog donde pongo en poemas mis más complejos y enquistados sentimientos -sin dejar de ser profundamente grasa-;o bien vuelco los avances en la investigación del Equipo de Etología Masculina (EEM) en busca de una subvención estatal; o más mejormente, hago abuso del espacio virtual que la interné propone. Juicy
miércoles, 26 de agosto de 2015
Leo mañana jueves en San Telmo
que bastante yeta es que sean malayos, que mejor ni buscar la fecha de caducidad.
sábado, 7 de febrero de 2015
Yo tan neurótica
me agarrás la mano y casi por sorpresa
me vomitás cerquita de la oreja
tu verso de poeta enamorado:
mersa, misógino, procaz, desubicado.
Me limpio tus palabras puteando...
pero la pucha!... tiene su encanto.
Podría medir cuál es tu justa medida
podría quererte querer sin heridas
y podría beber de tu boca
en un beso ebrio todas las bebidas.
Podría mentalmente dibujar
a partir de una rayita oblicua color mar
la profundidad de tus ojazos
podría ser todo mi cuerpo regazo
podría ofrecerme guerra y remanso.
Podría probar cuánto
si más de un par, de tres botas
y podría contar cuántas gotas
rebalsan el vaso.
Sería posible aminorar el tranco
vestirte de amor veraniego
sacarte la ropa y el calor de este enero
filmar con vos "pija, birra, faso"
y tomarme el bondi del desapego
Y más temprano que tarde:
Podría desear olvidarte
derramar un manto de olvido
pasar a tu lado y ni un suspiro
al verte todo derramado
podría, sospecho, negarte mi amado.
Podríamos ser tantas cosas
podríamos ser hasta la hermosura
la cosa es que ni genio ni figura
yo tan neurótica, vos tan fisura
martes, 4 de febrero de 2014
(Algunas) leyes no promulgadas del acampe
1. Perderás cierta cantidad de estacas en cada desarmado de la carpa.
2. Misteriosamente, el número quedará compensado por las que encuentres (que perdieron, seguramente, quienes te antecedieron), resultando en un conjunto ecléctico de formas y largos.
3. Se desprende de las leyes anteriores que ni da comprar estacas.
4. Si armás la carpa, para evitar despertar con la salida del sol, en un lugar amorosamente abrazado por la sombra, hará frío.
5. Si perdés pelotudamente el tiempo cavando un foso alrededor de la carpa, no lloverá.
6. Idearás un protocolo para lluvias.
7. Cuando efectivamente llueva, olvidarás poner a resguardo algo muy importante, como las notas para un trabajo que, con esnobismo vintage (?), escribiste con lapicera pluma de tinta azul lavable.
8. Si buscás una zona alejada, a las pocas horas tendrás de vecinos a los adolescentes más ruidosos o una familia que gusta de putearse a los gritos.
9. Si decidís acampar lejos de la civilización, ese día habrá una tormenta de la reconchadelalora.
10. Recordarás llevar cosas útiles como el cargador del teléfono y de las pilas. Probablemente olvides los objetos principales para los que estos adminículos son complemento; a saber: el teléfono y la cámara de fotos o el mp3.
martes, 15 de octubre de 2013
El destino y los lectores
"Fue el destino", lo sé: que me enterara de la muestra de paisajismo acuático; que el día estuviera precioso y que quedarse en casa fuera algo así como un pecado; que me detuviera comprando una planta; que quisiera doblar justo en esa calle donde se veía, había un par de lugares con mesas en la vereda; que un grupo de amigos me llamara la atención por gritarle a un Diego que aparentemente venía atrasado detrás mío (o a quien le hubiera costado estacionar un auto); que en lugar de mirar hacia atrás para ver quién era Diego, mirase al grupo que voceaba; que estuvieras entre los que se mofaban de Diego; que existiera un Diego; que haya existido un Nosotros. Que te viera, que me vieras.
El destino ovilla y propone. El destino reparte las cartas y propone. El destino Es. Nosotros tejemos, jugamos, hacemos o dejamos de hacer. El destino hizo que yo te viera y vos me vieras.
¿Pero te ví? ¿de qué color era tu remera? ¿estabas con una mujer al lado que pudiera ser tu novia o amante? ¿tu cara se puso seria porque me viste? ¿Me viste? ¿me seguiste luego con la mirada hasta que me perdí al doblar la esquina? ¿escrutaste mis gestos buscando adivinar si también yo te había visto?
Pienso en las preguntas flotando, como humo sutil, hasta perderse sin ser contestadas. Pienso si el destino habrá propuesto que alguna vez nos veamos cara a cara de nuevo y nos respondamos estas preguntas; y si más allá de su propuesta, tejeremos, jugaremos, haremos o dejaremos de hacer.
Pienso que es tarde y que debiera ser fácil jugar a favor del destino y no contra él; pienso que he perdido la capacidad de leer sus señales y en cambio sólo leo mis preguntas. Pienso que, sin preguntas, con una certeza intemporal, los hermanos Wachowski hicieron un peliculón.
miércoles, 10 de abril de 2013
Di Ego
mi cariño,
más bastardo que un hijo del Diego.
Terminó la temporada
y te fuiste sin mediar palabras.
"¡Será de dios!"digo, justo yo,
que soy
menos cristiana que la Sinagra.
Extirpáselo si pudiera,
adelgazáralo si cediera,
coartase su nutrición
si en mis manos estuviera.
Mas no.
Continua tan pleno y obeso
como antes de la operación;
porque mi amor por vos fue exceso,
hoy es gordura e hinchazón.
Y sé bien que es puro impulso masoca
recordar tus épocas en mi Boca,
cuando por las noches eran
de tu iglesia nuestras misas
y tu zurda prodigiosa me robaba las sonrisas.
Se niegan.
No abandonan la cancha los recuerdos,
como si supieran que los espera
la conciencia cruel enfermera
que les hará el antidopping para echarlos fuera.
Ahora
no sé cómo acomodarme a lo que me toca:
vos sos adicto y no soy tu droga.
Y no quiero pero
me aconseja la razón colgar botines
porque en este partido en que todo Pelé,
acabé felpeada y me desgarré
y vos estás tan lejos que ni tus mohines
veo desde los emiratos de tu olvido.
Se siente feo que no me quieras:
tu desamor fue cortarme las piernas.
Mentime al menos cada tanto
un recuerdito que interrumpa el llanto
un bálsamo, una efedrina,
te lo pido
por la Dalma y la Yanina.
martes, 12 de febrero de 2013
¿Virgen a los 40?
"¿Qué carajos?"... ¡Ah! ¿si mi amiga era virgen a los 40? No, tampoco. Pero ella era muy capaz de ilustrar, discutir y proponer una ética*** para cualquier situación de la vida real a partir de esa película.
"¿Y su abuela plancha resortes?". Mire usted, la mía no.
El caso es que, hará cosa de un par de semanas, noté que puedo hacer una exégesis de mi vida haciendo uso de apenas un puñado de películas berretas. Le contaba a mi psicóloga acerca de una charla que tuve con un ex, que me conmocionó, y quise expresarme con más exactitud:
M.R. -Era como si el flaco me estuviera cantando la canción ésa de Kevin Johansen.
Psi.de M****.-¿Cuál?
M.R. (irritada*****) -¡"Desde que te perdí"!... sólo que con algunas variaciones en la letra... Y bueno... él no estaba cantando en realidad. Pero la idea era la misma, ¿entendés? ¡que desde que no está conmigo rompiéndole los esquemas, a él le va mucho mejor, Psi.de M.!
Hoy, luego de una semana en la que ella (la psicóloga) estuvo de vacaciones y yo (Mandarina) estuve reflexionando (y tratando de explicarme sin recurrir a canciones), llego al día de la sesión sabiendo que tendré que hacerle una pequeña síntesis de Amor Ciego para que ella simule comprender (mientras garabatea en su cuaderno) que muchas veces me siento como el personaje de Gwyneth Paltrow******.
Mi consejo titamerelesco del día: "Veanlán a esta película, que es entretenida y hace pensar (?)... pero si quieren pensar más, vayan a otro blog, muchachas"
*Las cursivas son mías (¡y de quién si no... si es mi blog!) y su intención es generar intriga (para que alguien pregunte y así sentirme libre de despotricar). :p
**Tampoco es que yo tenía una novia; en ese caso me hubiera hecho acordar a Pero si soy una porrista. Pero tampoco soy una porrista... al menos no como una traducción de cheerleader... :P
***Y lo hacía muy dignamente debo decir (Nobleza Gaucha -yerba mate caballeresca si las hay (?)- me obliga a admitirlo ); proponía argumentos muy embromados de rebatir.
****Psi.de M. significa psicóloga de Mandarina... ¡Malpensadis!
*****La tipa, encima que le estás pagando para que te entienda, no maneja códigos básicos como las canciones de Kevin Johansen; seguro que tampoco vió todas las películas que acabo de mencionar.
*****Creyendo que Jack Black me está descansando, que no puedo estar tan buena o ser tan... (inserte cualquier adjetivo positivo y tendrá más ejemplos).
miércoles, 14 de marzo de 2012
La gloria de la doble negación: cuando esa dirección de correo no es no-reply
Sabías que esto te iba a pasar, más temprano que tarde, cuando reemplazaste la bolsa de dormir por el colchón inflable, cuando ya nadie respondió "dejate de joder" ante tus chistes sobre tus abundantes canas, cuando ante un fin de semana libre te quedaste durmiendo... la vejez viene con una quejosidad incontenible. Lo bueno: una dirección de mail habilitada para la respuesta, te ahorra el uso de (al menos) un parche de estrógeno. :P
[Documentación probatoria: t.c.c. (también conocido como)** la respuesta al contact center del Sanatorio Güemes]
"Estimado ¿Contact Center?, no comprendo en qué sentido mi solicitud no pudo ser completada exitosamente, ya que evidentemente mis datos quedaron registrados (de otra forma no podría haberme enviado este mail).
Ya he intentado en vano por las vías que ¿usted? menciona; vea, me es imposible acercarme al sanatorio en los precisos instantes en que dan los turnos (jueves y viernes a las 11 horas, según me informaron) por motivos laborales. Del mismo modo, me ha sido imposible comunicarme telefónicamente, ya que -aún en medio de mi horario laboral y un poco a escondidas, ya que tendría que estar frente a un curso como profesora- intenté también llamar insistentemente con escasos resultados: en una ocasión estuve 45 minutos ininterrumpidos presionando "rellamar", escuchando la señal de ocupado y (con una determinación casi patológica), cortando y volviendo a "rellamar"; creí que , como en una cinta de moebius, envejecería realizando esa serie de actos mínimos; sorpresivamente, conseguí señal de llamada... los turnos se habían terminado, obviamente. En otra ocasión me logré comunicar enseguida, puntual; la operadora, sin embargo, me dijo que faltaban aún 5 minutos para que se "abriera" la carpeta de turnos -yo imagino ese momento como una largada en el hipódromo del cielo silvercross, con pegasos portadores de carteles de turnos disponibles... perdón... sospecho que no es así, pero soñar no cuesta nada (unos pulsos telefónicos nomás)-; 5 minutos que me ofrecí a esperar en línea, vislumbrando una suerte distinta... hasta que mi propuesta fue rechazada y volví al dejá vu experiencial de siempre.
Mañana, de todos modos, llamaré de 7:30 a 21:00 (sin ilusiones) tal cual usted me aconseja.
Sólo quería que supiera de mi desdicha, estimado Contact Center; tal vez usted alguna vez pasó por lo mismo. Buenas noches,
"
From: contactcenter@silver-cross.com.ar
To: barro_tal_vez@hotmail.com
Subject: Solicitud de turno
Date: Tue, 13 Mar 2012 18:06:09 -0300
Notas a los pieses
*Después de las vacaciones de la psicóloga, mi neurosis vuelve a parecerme una extraña (otra vez).
**Sí, no se vengan a hacer los importantes, ingleses
jueves, 2 de junio de 2011
Si Juanita
lunes, 14 de marzo de 2011
Metonimia
En una charla con amigas, se hipotetizó con el encuentro casual con algún ex, y las cosas que podrían leerse, por metonimia, en su aspecto:
El casado, por la zapán: si tropezás en el microcentro con un señor gordo y pelado de traje** a quien te cuesta reconocer (a pesar de haber compartido cama y perro en algún momento)... sabés que se ha casado, o tiene una pareja de larga data y una vida altamente rutinaria.
El que sigue viviendo con la madre, por la ropa: sigue llevando los jeans planchados con la raya en el centro de cada pierna, como los pantalones de vestir; tal como le criticabas ya en aquellas épocas, que le dejara hacer a la mamá. Por supuesto, no hay metáfora de lectura unívoca: también puede haberse mudado a un departamento de soltero -a dos cuadras de "mami", su cocina, su heladera, su lavarropas, su plancha y su complejo de Edipo irresuelto-.
El que te sigue moviendo la estantería, porque está igual a Daniel Day-Lewis: no te acordabas que fuera tan alto, lindo, simpático, divertido, inteligente, ni que tuviera los dientes tan blancos (y todo eso, de verlo de lejos en la parada del bondi).
El que está mucho mejor sin vos, porque parece un ser humano: abandonó ese look entre jipón y ciruja que tanto te gustaba; no usa más el piolín para sostenerse los pantalones (porque lleva puestos unos que le quedan bien), la barba es de unos pocos días y está prolija (ya no podés encontrar miguitas en ella) y tiene un corte de pelo con crestita-glam re canchero. Se deduce que pegó un laburo copado, probablemente free lance, pero con el que no necesita hacer esfuerzos para llegar a fin de mes, viaja cada tanto, sale con amigos y vive muy relajado***
Y se podrían tipificar más, pero quisiera aprovechar este interlineado doble que metí, para introducir una discusión que se presentó cuando algunas de mis amigas trajeron a colación el tema de los embarazos: argumentaban que para los hombres debe ser peor, porque ellos pueden tener la ocasión de ver a sus exes embarazadas**** y por más que haya sido un emboque de una noche, la idea mental que se generaría es que se la pasa pasándola***** bien con un nuevo señor. O lo que es peor, que con el nuevo señor tiene proyectos que con uno no******. Sobre este particular no me siento autorizada a opinar, más que para decir que tampoco es simpático saber que la actual de tu ex está inflada como una piñata (y menos verlos juntos con gestos melosos).
A ambos, exes de ellas y de ellos "embarazados"*******, nos queda el consuelo de las estrías, las noches sin dormir y el consiguiente malhumor, el agrietamiento de pezones y la adicción al programa "Mi bebé" de Verónica Varano.
Y a recordar, la metonimia no es la confesión de meter nimiedades (?), sino una figura que nos permite sacar conclusiones caprichosas, a partir de un detalle... lo que termina emparejando bastante ambos términos... de no ser porque aquí viene mi consejo -ya me gustó esto de arriesgar una enseñanza al final de cada post-: dejá de mirar atrás muchacha, ve siempre hacia adelante, que te vas a matar de un golpe, o a enchastrar la sandalia con mierda de perro.
*Interpretada por la reventadita de Winona Ryder, así que a no escandalizarse, doñas Rosas.
** Y en un microsegundo, el roedor ése que habita tu cabecita te hace pensar que si hubiera seguido con vos seguramente no estaría así de arruinado -y sonreís mentalmente por otro microsegundo, porque enseguida sugiere- ¿y si en realidad el relajarse con el aspecto físico no es un indicio de felicidad -la que ustedes juntos no consiguieron-?. En ese caso, desratizá urgente, mamucha.
Y si la idea te sigue jodiendo aún después de la muerte del roedor, te tiro una imagen infalible: ese gordo zoquete, en vez de agradecer que después de vos alguien más le dió bola, lleva en la billetera, detrás de la foto de los hijos y la jermu, la tarjetita del cabarulo. Touché.
***No hagas correlaciones muy fuertes entre ésto y que ya no tenga que aguantarte, a menos que quieras pedir una sesión extra al psicólogo.
****Siempre que hablemos de heteros, claro... porque ya sería muy rebuscado ver a tu ex con una señora embarazada y suponer que viene siendo el vientre alquilado de la nueva pareja. ¿No? (Lo que me hace pensar a veces, que ser gay me resolvería muchas cosas) (?).
*****Valga la redundancia, para evitar palabras menos atinadas como trinchar, tronchar, garchar, fifar, afilar, dar murra, serruchar, coger, matraquear, etc. que no son del tono de este blog. :P
******¡Si yo le pedí que compráramos una carpa a medias y me dijo que era involucrarse demasiado! :P
*******Ojota, que digan "estamos embarazados" ya debería ser motivo suficiente para sertirse aliviadx de haberse alejado de semejantes mamertxs.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Pedro no está, Pedro se fue
Gente, tal vez lo sepan, tal vez ya lo sospechaban, pero igual quería confesar que hace un rato largo* perdí la virginidad, y que estoy en condiciones de repetir la experiencia**.
Mis amigas me venían insistiendo para que lo hiciera por fin, me decían que me hacía falta, que ese movimiento constante de darle-al-pedal-de-la-máquina-de-coser*** con el pie, era señal indiscutible de mi necesidad.
Finalmente me decidí por un hombre****: no era lindo, ni era de mi edad o aledánea, pero definitivamente, tenía algo que me cautivaba, que me hacía volver a él una y otra vez. Tuvimos muchas charlas copadas; él no se guardaba lo que pensaba sobre mí, aunque fuera poco cortés; eso marcó una diferencia muy grande con respecto al tipo con el que yo había salido recientemente; muchas veces, él me pedía que habláramos de ese hombre.
Un día me dijo que se iba de viaje. No me dijo cuándo volvería, ni si estaba en sus planes hacerlo acaso, ni si retomaríamos lo que teníamos, ni si me apoyaría si yo quisiera iniciar algo nuevo con otra persona. Nada. Sólo se fue.
Alguna vez, inesperadamente, la bocina insistente de un auto, me hizo volverme y verle agitando sus manos por la ventanilla, gritándome un “chau, rubia”. En alguna ocasión Cachito, el dueño del mejor bar de Buenos Aires, me contó que había estado por allí con otras chicas. Alguna que otra vez, él me llamó para contarme que había conocido a no-se-qué-familiar de Peteco Carabajal (¿).
Ese personaje, gente, fue mi psicólogo. Ese personaje, gente, tuvo el tupé de decirme un día que a mí me gustaban los tipos que me dejaban*****, y casi sin solución de continuidad, plantarme la terapia sin derivarme o tranquilizarme con su propia vuelta. Yo, en algún revoloteo delirante de pensamiento jugué con la hipótesis de que Pedro me hubiera dejado para probar su punto... olvidate, esa no rola, pelado... si hubieras estado bueno, todavía. Jajaja.
En fin, creo que es hora de reiniciar algo así, pero quizás en esta ocasión elija a alguien menos personaje.
*hace más de un año ya, aunque no recuerdo el día exacto.
**claro que entiendo que el acto inaugural sólo puede darse una vez, pero me cago en la exactitud lógica de la frase.
***por supuesto, de las antiguas, porque las de pedal eléctrico no permiten la ansiedad, so pena de coser desparejo o quemar el motor.
****una tiene sus inclinaciones (¿).
*****esa te la discuto a muerte: si yo sufro porque un tipo me deja, es porque quiero que siga conmigo, no por la situación recién mencionada.
martes, 9 de febrero de 2010
Magas, espadas y rosas
Sobre gustos no hay nada escrito, dicen.. Pero resulta que Cortázar le dedicó mucha tinta a la fantasía de la mujer ideal de -aparentemente- muchos hombres... aunque jamás hayan hojeado Rayuela**.
Puede ser que en un primer acercamiento el cazador de magas se camufle bajo otras características de su personalidad, como unos dreadlocks hasta la cintura***... o puede que una parezca medio Maga a veces****; pero indefectiblemente, más temprano que tarde, he de reconocer que yo no soy buena Maga, ni lo quiero ser; porque las buenas Magas, porque las buenas Magas se echan a perder, se echan a perder. El peludo cazador de Magas comentará "¿pero vos vivís con tu hija?, porque hubiera jurado que no podías hacerte cargo de algo así (?)"*****, o bien una dirá -rompiendo un corazoncito cortazariano- "mañana me levanto temprano para el laburo".
Y seguiré sin entender por qué el personaje gusta más allá del papel. Por qué alguna gustará de ser vista tan frágil, irresponsable, aniñada, egoísta, ingenua, pura intuición, poca racionalidad. Por qué alguno gustará de proteger -pero en realidad, ahí está la trampa- y ser sometido al mismo tiempo, a los caprichos de una Maga inconstante y confusa.
...
Y me voy a leer otras cosas, otra literatura, otra poesía... tal vez algo que no se parezca a los poemas de Idea, porque temo que ya ha sido suficiente de dejarme caer en este otro cliché de las letras.
******
*porque hasta el famoso mono Liso va tras otros cítricos. :S
**lo cual es bastante improbable, dado que muchos de ellos pertenecen además al subconjunto p (puancellas).
***ah, ¿eso no cuenta como característica de la personalidad? ufff. Pero que distrae y puede perjudicar la inmediata identificación de un cazador-de-magas, es innegable.
****ok, ok. Las botas de florcitas no abonan teorías en contra, lo se.
*****haciéndose acreedor a la frase "ahí está la madre del borrego", o lo que es lo mismo en este caso, "mostraste la hilacha, cazador de Magas" (?).
******y cómo no, mientras pongo la otra mejilla a los defensores de Magas asusentes -que no comprenderán que la crítica no es al personaje de papel, y que adoro a Julito-, me doy el gusto de ser un cambalache y poner un Rata Blanca, y bancarlo a Giardino, porque por algo soy Mandarina y no Maga.
sábado, 11 de julio de 2009
Todas mis muertas
1) en caminata por San Telmo nos cirujeamos con amigxs una serie de cosas que después concluimos que pertenecerían todas a una fallecida: cds, casettes, perfumes, ropa de marca (e incluso fotos y agenda, que tuvimos el buen gusto de chusmear a placer y luego desechar). Resultó, para mi beneficio, que la finadita era de carnes cortas allá por el sur de su humanidad, y ni tuve que hacer dobladillos a los pantalones que usé alegremente para mis primeras entrevistas laborales después de mucho tiempo (y yo que pensaba que iba a tener que invertir en disfrazarme de persona humana y poblar de negro mi guadarropa). (Ah, y también un gusto anacrónico por la música rosarina: ¡hasta un casette de Fandermole tenía!).
2) Conseguí trabajo de secretaria en un consultorio médico (de un geriatra para más datos), reemplazando a la chica anterior que dejó al médico en banda de un día para el otro (esa era la data que me dieron cuando me llamaron un lunes a la mañana para empezar a trabajar por la tarde). Con el correr de las horas y de los comentarios abrumados de los viejitos, me enteré que mi antecesora había tenido el mal tino de fenecer entre semana ¡Y con lo jovencita que era! (casi que me queda mocha la teta izquierda.... viejos hijoeputas, seguramente detrás de esa falsa preocupación habría cierta satisfacción, como diciendo: y aquí me ves, con mis achaques pero vivito y coleando a la avanzada edad de ochetaypico de años) , que por lo general venía acompañado de una descripción: “la gordita ésa vendía salud” (doble razón para desconfiar de los aparentemente desinteresados caramelos que lxs señorxs depositan en mis manos como “propina” -mi primera hipótesis fue que con esto intentan conseguir con eso mejores horarios en los turnos, hasta que la cambié por engordarme hasta reventar como la anterior*-).
3) En el consultorio, a un par de semanas cortas de empezar a trabajar, presencié (y podríamos decir que experimenté –aunque, claro, no cargué con la peor de las partes-) un episodio más que inquientante: tuve que ayudar a entrar a la sala de espera a una viejita que venía a consulta. Venía bastante desmejorada (para usar una paabra que nunca uso). Allí pareció mejorar algo, y la acompañante aprovechó a contarme entonces que según el documento tenía 97 años, pero que en realidad, había venido de España y había sido anotada aquí, con una edad real de 104 años; me contó además que comía muy bien y que ese mediodía lo había demostrado con una milanesa de pescado con puré. A los minutos, la centenaria se descompuso: con desmayo, respiraciones cada vez menos seguidas, unas especies de ronquidos y vómitos en medio de la inconsciencia** y, por supuesto, mis propias imágenes mentales producto del pseudoconocimiento de medicina proporcionado por series con Dr. House, E.R. emergencias y sandeces por el estilo***. El suspenso aumentaba, amenizado con el soundtrack del contestador de emergencias de PAMI***, que finalmente cortamos para llamar al same. El same vino en escasos minutos y la señora se retiró –en camilla, pero viva- dejándome el alivio de saber que no soy yeta y una sala de espera que limpiar y desodorizar***** ante la mirada asqueada de un visitador médico muy trajeado.******
Y ponele que tenga un sentido del humor un tanto sórdido... pero no sé si lo relaaría si la viejita no se huiera salvado y ahora, a semanas del incidente, no supiera que está en la casa, comiendo filetes de merluza lo más pancha... habiendo sido mi pruebade fuego en el consultorio.
*Oh, sí, me siento el Fernando Vidal Olmos de los viejos.
**el recuerdo, aunque el buen gsto no me lo hubier permitido, fue casi instantáneo: bendito buen comer de la señora.
***el carácter sándico se veía reforzado por el hecho de que más que tomarle la presión o escucharle los latidos, un clínico en su consultorio, poco podría hacer. –Por cierto: contradiciendo mi imaginación, no existe aún el desfibrilador de cartera; y si existe, no está al alcance del médico raso argentino.
*****puede parecer que mi grado de cinismo ha estado aumentando un poco últimamente: no os preocupéis, no sólo parece.
****nota mental: NUNCA llamar al pami en caso de emergencia (un servicio a la comunidad, gracias).
******ésa es una especie (casi exclusivamente masculina) de la que más adelante hablaré (porque vaya que son personajes éstos).
martes, 26 de febrero de 2008
La danza de la lluvia

El primer día me lo banqué en la carpa, escuchando las gotas pegar contra el sobretecho... pero al segundo ya estaba al borde de la histeria, así que hice lo que todo jipi NO debe hacer: no me quedé en el baño confraternizando con los jóvenes mochileros que entre mate y mate herían de muerte alguna zamba –porque parece que es obligación que en cada grupo de chicos haya alguna guitarra, aunque ninguno la sepa tocar-, salí al centro a recorrer museos y, horror de horrores: compré un paraguas.
Decidí hacer la compra luego de que, con las zapatillas completamente mojadas y habiendo pasado más de media hora escuchando misa en la catedral –único refugio frente al diluvio* de afuera-, se me dio por leer la tapa de “El Tribuno”: “Ya hay 70 evacuados por las inundaciones en la provincia y se anuncia que el temporal durará hasta el fin de semana por lo menos”.Fueron los $10 pesos mejor gastados del viaje: a partir de ahí, el paraguas (que por cierto es de los archigrandes, que apenas se pliegan), se convirtió en amuleto antilluvia. Lo cargué como lastre por todos lados**, con la convicción de que en cuanto lo abandonara en algún lado, caería un chaparrón.
**Miento: en un momento le dí uso, pero como sombrilla.
lunes, 12 de noviembre de 2007
Porque Luis Salinas, trae suerte
martes, 25 de septiembre de 2007
¿Qué número es la tortuga para jugarle a la quiniela?

*Hace varias noches que Manolo se despierta, da vueltas por la casa... y termina parado al lado de la cama, mirando para arriba. Yo sospecho que quiere una "cuchita" acolchada. Emiliano dice que está enamorado de mí (creo que piensa que yo lo tomo como un piropo -el homo sapiens-).
*El otro día, hablando en el patio con el sapiens... nos quedamos mudos ante la aparición del bichito, que cruzó el departamento y se quedó en el vano de la puerta mirándonos. (Lo que vino a abonar la teoría de Emiliano).
Hasta aquí... todo sobre rieles normales... pero aquí viene el touch patético:
*Sábado a la mañana: el tortugo duerme pero los humanos no. Mucha previa... cuando llega "el " momento: TIMBRE. Y la mina cruza rauda hacia el portero eléctrico, porque no le dió las llaves del departamento a la madre... pero sí a la tía... y la tía, si necesita algo y no hay nadie, las usa.
¿Qué quería la buena mujer? Sacar a tomar sol al tortugo!!!!
Y entonces, al grito de "dejá que ya te lo alcanzo" me calcé el pijama y crucé el palier descalza, el pelo revuelto y el quelonio en las manos, hasta la calle.
Demás está decir que a mi regreso el clima sólo daba para mate. Sniffffff.
¿Porqué nadie pueda imaginar que cada tanto intento tener algo de sexo??
