miércoles, 30 de noviembre de 2011

Te busco

Te beso los pliegues de la piel,
aprieto uno por segundos entre los labios
antes de soltarlo y volver a él
con la lengua hurgando
un tramo donde la bolita del aro
decida quedarse sin salida
como un caracol metálico
precediendo su paso mi saliva.
Te beso las pecas y los lunares
y las cicatrices y aquellos lugares
donde dice mi teoría
de epidérmica astronomía
que hay puentes de Einsten-Rosen*
que pueden llevarnos
al momento-lugar del goce.
Te beso el nacimiento del cabello
y me deslizo olvidando el sigilo
por las curvas del cuello
mientras de reojo vigilo
la oreja donde daré la estocada
de aliento tibio y carne mojada.
Lamo tu axila, me intoxico,
y finalmente sin inocencia me ubico
me presiono contra tu espalda
depositándome en espuria calma
para rozarte los pezones
con la estrategia de mis razones.
Te recorro con la yema de los dedos
que van ganando en insidia
a medida que alcanza la caricia,
de tu cadera descalzonada
el lado izquierdo.
Al momento muero
descorazonada:
decís no tengo ganas.


(Es un temón y lo saben)

*Podría haber usado "agujero de gusano".... pero temía de mí.

lunes, 17 de octubre de 2011

La rueda trágica

Y finalmente sufrís tanto (tanto) por otro, que te olvidaste que sufrías por uno anterior*.

*Y te preguntás si esa mierda es lo de "un clavo saca a otro clavo"**.
**Y sopesás si no sería mejor usar la cuña del martillo.***
***¿Y si arrancárame el martillo y el oído todo?****
****Para que nunca hubiera oído aquello que oí.*****
*****Aquello no sería lo que hoy.*******
******Y yo no estaría así (así) de seria.


(Y mirá que no iba a insertar el video, pero me dio no se qué no ser redundante; a esta altura es mi marca de agua) (?).

jueves, 29 de septiembre de 2011

No te subás a la gilada de Mafalda

Llueve y otra vez sopa,
y las gotas
repiquetean en el techo
del toldo metálico del patio de casa
-maravilla sinfónica y estéreo de la lluvia-
y la paradoja del ruido atronador
y al unísono acunante
me da el pie (o el coraje) para llamarte.
Sin embargo,
me duele la punta de la yema
del dedo pulgar derecho,
de querer tipear y reprimir
un mensaje trasnochado.
"I wish you were here" podría citar
porque en inglés queda mejor
y en Pink Floyd, aún más.
Lo escribo y no, no confirmo
lo mando a borradores.
El buzón de borradores es para cobardes
-me digo-
y yo soy cobarde y no quiero
perderme en el alarde
de tu temprano hastío.
Sospecho que no me contestarás,
o tal vez más tarde, a la mañana,
a media tarde
o detrás de un "hey", cuando se encuentren
mi avatar con tu teclado.
He medido la celeridad en las respuestas:
es directamente
proporcional al tiempo transcurrido
e inversamente al que nos resta.
Llueve y otra vez sopa
y aunque fueran milanesas con papas fritas
tiernas pero crujientes,
correctamente escurrido el aceite
el entusiasmo no es el mismo.
Se te cierra el estómago
o al revés
como cuando pensabas que había que ganarse el pan
-o la sopa o la milanga-
y el bagre picaba y no estabas seguro
si también yo picaba.
Llueve y me levanto
a hacer pis y de paso
me saco dos pelos de las cejas
porque dejé la pincita a mano.
Y relojeo la hora
en el celular
-que no es reloj y pienso, o divago
que es tecnológicamente incorrecto
usar el verbo relojear-.
Me vuelvo a acostar,
porque mañana yo te diré
como si fuera un titular
que "dicen que la lluvia
podría haberme hecho pensar en vos"
y no tengo motivos reales
para enojarme
y de todos modos me frustro
y entre dientes te escupo
aunque sea otra vez sopa
contestame, puto.

domingo, 28 de agosto de 2011

Dendrofilia

A mí me parece y por eso te digo,
que hacer un ultraje de esto, es desmedido
antes bien, creo que es puro e instintivo,
es homenaje que le han cumplido
a tu cuerpo, mis hormonas y sentidos.

De la mera asociación no te subas al caballo;
estoy dispuesta a jurar porque me parta un rayo,
que nada más ajeno a mí hallo,
que el insultarte llamándote zapallo.

Sin embargo hoy al cortar la calabaza
me subió una calor de esas que abrasan;
y al principio la razón me resultó escasa
para justificar tal ataque de biarasa.
Ahora, más calma, te cuento lo que pasa:

No pongas los ojos en blanco
ni te rías por más que resulte raro,
que mis vellos se hayan erizado
ante la contemplación de un abierto anco.

La cuchilla cortó carne naranja y en tropel
segundos después afloró su miel.
Entonces, pensé "igual que aquél,
cuando su vegetal se prepara para la bechamel"
Del mismo modo, el zapallo preparó su piel.

lunes, 18 de julio de 2011

Minita se hace, no se nace

     Como sabemos, el trabajo de campo genera una dialéctica con la teoría. Se sale al campo buscando comprobar una hipótesis y la interacción con la realidad nos plantea nuevas preguntas, nuevos giros y muchas veces, desecha la hipótesis inicial y la reemplaza por otras, o la tuerce o qué se yo*.
     Pues bien, atenta a esta introducción**, presentaré un caso que plantea nuevas interrogantes que, con suerte, nos ayudarán a reunir material para tener una mesa de "antropología minitante" en el próximo congreso***:
     Supongamos que nuestra investigadora, Mirtha Susana****, sale con un señor. Supongamos que el señor, Carlos Arnulfo, durante dicha salida se cuelga a hablar, semi recostado en un sillón, con una minita, Minita.
     Supongamos que nuestra investigadora se pone del culo, pero no sabe cómo se reacciona ante este hecho -aún no ha alcanzado el estado emic (?) de pensar como minita-: ¿qué hago? se pregunta; ¿me pongo el abrigo y me voy a la mierda (dando un portazo -que con la música alta no se va a escuchar-)?; cuando vuelva el señor, ¿me muestro distante y fría hasta que se de cuenta por qué?; ¿o conchudamente hago como si nada, me voy con él y luego me niego al sexo?. Supongamos que todo eso fue descartado por la investigadora, no pudiendo decidir si alguna de esas opciones era la acertada, si todas lo eran o si aún existían otras, más propias de minita.
     Supongamos que Carlos Arnulfo termina de hablar con la minita y vuelve, tímidamente, con Mirtha Susana. Supongamos que la minita vuelve a la carga una y otra vez, sentándose al lado del señor, comentándole giladas y apoyándole una mano para hablar. Supongamos que la investigadora escucha la siguiente conversación y se queda más tranquila, porque cree suponer que ése tipo de chicas no le gusta al mencionado señor:
"M (minita)- Ay, quería saber dónde se hace el próximo encuentro de onanistas solidarios (ponele).
S (señor)- En La Rural (seguile poniendo).
M- Ay, sí, qué lindo. Me acuerdo la última vez. No hay mejor lugar que el predio ferial para las reuniones (vos sabés).
S- Ehm. Esta vez la hacen en la esquina, porque no daba la guita (vos poné hasta que yo te avise).
M- Ah, pero es más lindo, mejor así .... fomenta más la solidaridad de los onanistas (poné que no pasa nada).
S- Si, qué se yo. Yo considero que lo adentro estaba bueno, porque los onanistas no se enfriaban (¿tengo que repetir?).
 M- No, sí. Tenés razón. Es más lindo estar calentito en un lugar, guarnecido (seguí poniendo, que te juro que siempre le encuentra una lógica).
 S- Pero bueh, como calculo que ya hará más calor... (en fin).
 M- Ah, claro, sí.... con el calorcito es lindo." (Ahora sí, aflojá Graciela).
     Supongamos que nuestra investigadora cae en la cuenta casi instantáneamente, de que por más que Carlos A. se ufane de no verse atraído por chicas que repiten constantemente el mismo adjetivo (por nombrar el signo), acaba de pasar treinta minutos al menos charlando animadamente con Minita; y  actualmente no realiza ningún ademán elusivo de sus nuevas embestidas comunicacionales.
   Supongamos que nuestra investigadora, sin ningún tipo de rencor o resentimiento, vuelve horas después a su gabinete, -o frente a su computadora y su nesquik-, y ensaya estas conclusiones en actitud plenamente científica:
  • No se debe circunscribir a la minita a ciertos ámbitos o ambientes; la minita también curte los centros culturales, las murgas, los cafés filosóficos, etc. La minitancia es una actividad de tiempo completo, adaptable a cualquier medio ambiente, de modo que se debe estar en estado de alerta minitante.
  • Confirmar que "es más lindo así" es, a cada afirmación del señor, lo que la risita histérica a cada chiste. Completamente necesario.
  • Las minitas amarán los payasos, pero los señores se dejan hipnotizar por las minitas.
  • No hace falta hacerse una lobotomía para actuar como minita; sólo poner la mente lo más en blanco posible***** (para bloquear ese montón de instantáneas preguntas molestas que te impiden actuar)****** y: hacer preguntas y/o comentarios tontos -vos, pebeta, le llamarás conversación fática.... vos, pebeta, si me decís eso, no pusiste la mente en blanco un carajo, ¡que te tiró de las patas!-, festejar chistes y argumentos, acomodarse el pelito y, en líneas generales, hacerse la boluda. Y si te caben el portazo o la conchudez, con la frente en alto, que te recibís de minita. Porque vos, mamita, después podés volver a usar los 1400 cc. para otras cosas.


Por favor, miren este video, que lo que no tiene de insertable lo tiene de inspirador ;)



*También puede pasar que no dejes que "el campo te despeine" y te salga todo redondito... que es lo que una servidora prefería, claro está... pero como ya aclaré, el mundo minitante no permite tales cosas; es un tema para arriesgadas, como la trata y la venta de paco (?).
**Para qué si no tanta perorata, Graciela.
***Esto no es antropología de género, no jodamos. Queremos mesa propia, con facturas tan light (?) como nuestras ponencias.
****Los nombres son seudónimos, que preservan la identidad real de las personas. Así, Mirtha Susana puede ser, tranquilamente, Martha Susana. :P
*****Un gris perlado zafa.
******En serio, loca, dejá de reflexionar tanto que te va a agarrar un pasmo y quedás así, toda reflexionada.

jueves, 2 de junio de 2011

Si Juanita

Si  Juanita, pobrecita, fuera hija de don nadie
no tendría tanta fama, ni una estrella que la irradie
Si Juanita, mi reinita, no fuera de estirpe televisiva,
seguramente su vida no sería la exclusiva.
Si Juanita no tuviera de Legrand-Tinayre tal respaldo,
se hubiera casado con cualquiera, con Osvaldo.
No tendría un apellido que arrastrar por el fango
y tendría que ocuparse de conseguir el mango.
Si Juanita fuera hija de –digamos- un tachero
le pondría los cuernos al dorima con un pobre, un verdulero.
Si Juanita, tan bonita, fuera hija’e laburante
no tendría ni un autito donde chapar adelante.
Si Juanita no tuviera un piso en Parque Leloir con muebles de sándalo
no hubiera pasado de chisme de barrio el escándalo
Ay Juanita, pequeñuela, ¿qué sería de ella si su abuela
la vieja conchuda de la tele no fuera?
¿Cómo haría Juanita si no tuviera un morlaco
para solucionar el “temita” con ese otro flaco?
Si esta Juanita fuera, una Juanita cualquiera,
no habría podido pagar a nadie, ni siquiera a una enfermera,
y no llorábamos hoy al nonato, sino a la jermu del manguera.



miércoles, 25 de mayo de 2011

Cuando las nativas te quieren comer cruda

     A punto estoy de retractarme acerca de la paparruchada de elegir un tema sencillo y alejado de la responsabilidad de entregarle una investigación de valor a la sociedad con mi trabajo de campo. ¡Oh, San Antropólogo Gramsciano, cómo desearía ahora tener el ideal utópico de prestarles mi voz a los marginados, a los otros!.
     Sucede que trabajar con "minitas" no es fácil, no se puede interactuar sin correr graves riesgos*, y es algo que estoy viniendo a enterarme justo ahora: que soy una especie de antropóloga inocente**.
     Lo positivo es que puedo describir densamente un par de comportamientos de la minita que pasaré a explicar con pelos*** y señales, para después caer en el más burdo pedido de auxilio****.
     Llamaré al primero con el pomposo nombre de La Mirada del Lanzallamas Exasperante (que en una mandarinización del acrónimo, será LaMilanesa) . Como su pomposo nombre lo indica -en realidad, la primera parte es la indicadora... y puesto que la pomposidad está dada por el largo de la frase nominativa, ahí te expliqué la tachadura-, se trata de una mirada. LaMilanesa te traspasa, trasmite el calor por radiación a tal punto que, aunque no puedas identificar desde dónde, sabés que alguien te está mirando y que sus intenciones son pulverizarte*****. A diferencia de la técnica del escaner masculina, LaMilanesa de la minita no busca ser notada... aunque tampoco lo evita. En el momento en que se desarrolla, quien la emite padece una temporal ceguera (claro, pues está concentrada en conseguir la pulverización de la víctima). A continuación, incluyo un extracto de mi diario de campo personal, donde relato cómo arribé a este saber, y cómo fue mi primer encuentro con mi (involuntaria) informante clave:
     "Descubrí la verdad de LaMilanesa****** tras haberme sacado el suéter al sentir una súbita ola de calor que me invadía, haber identificado la fuente emisora y tratado infructuosamente de negar la cadena de hechos citando el mantra "boluda, te lo estás imaginando; boluda, te lo estás imaginando; boluda, te lo estás imaginando". Fue entonces, cuando mi amiga Lea me dijo "¿boluda, viste cómo nos está mirando esa mina? ¿quién es?", que perdí la fe en la simplicidad del trabajo de campo -y en ese mantra pelotudo también-. Enseguida intuí quién era y gracias al dior facebutt, comprobé que se trataba de Sadop"
     Mi hipótesis es que, LaMilanesa muestra que la minita tuvo, tiene o quiere tener algo con el señor con el que vos estás hablando y/o chapando*******.

Notas a los pieses

*Y es el momento exacto en que te preguntás adónde está la tribu caníbal más cercana -¿el 96 que va para el fondo, me lleva?-.
**Que viene siendo, Martha, un eufemismo para pelotuda.
***Si es que en el próximo encuentro con mi informanta (a quien llamaré Salop de Merde para preservar su identidad) no me los arranca.
****Sí, osvaldos y mirthas: no me aguanto hasta hablar con mi psicóloga y, para qué mentirles, creo que ella no me toma muy en serio cuando le hablo de mi investigación. De modo que espero que se pongan las pilas y aporten sugerencias de posta, no como la psico "¿y vos qué pensás?", no eh.
*****Afortunadamente, muy pocas minitas tienen esa capacidad; lo que no quiere decir que haya que andar por ahí sin tomar recaudos, porque el "ojeo" sí suele ser un efecto colateral de la intención de pulverización.
******Oh, sí. Le puse semejante nombre sólo para poder caer en el chiste fácil pero efectivo. :P
*******En casos de minitas muy psicóticas, basta con que estés cerca o en la misma habitación para que te hagas acreedora de LaMilanesa. 


(Como no pude filmar sin evidenciar mi situación de observadora participante, acá dejo un video, que es más o menos parecido a LaMilanesa).




     Un segundo comportamiento típico de la minita, que he llamado No-te-pude-pulverizar-pero-actúo-como-si-lo-hubiera-conseguido (o "Albóndiga de picada común")*, consiste en hacer de cuenta que la mujer que considera su contendiente** es un cactus, una piedra o un perro moderadamente feo -no sea cosa que llame la atención-:
"... no me quedaron dudas sobre la animadversión de Sadop conmigo cuando, estando casi en ronda con cuatro personas más, cinco éramos contándome, irrumpió a saludar a cada uno de los que estaban en corro, deteniéndose unas milésimas de segundo frente a mí -para demostrar que me había visto, pero elegía ignorarme- y siguiendo el orden de saludados salteándome. Alelí, quién también notó la estrategia, le echó una mirada que no pude descifrar inequívocamente, pero que creo podría haber sido algo así como: "naah, no podés"..."
    Mi supuesto de trabajo para la comprensión de este otro comportamiento, es que me encuentro frente a  variaciones del orinado producidas por el hecho de que la hembra a la que se quiere transmitir el mensaje, no forma parte del mismo grupo. De modo que  "no te metas con Ricardo, que sos boleta", debe ser traducido a formas gestuales más ostensibles y violentas, ante la ausencia de códigos grupales comunes.***Por supuesto, cabe la posibilidad de que, aunque la minita no esté protegiendo ninguna presa, actúe como si, para disfrutar de la incomodidad y el sudor frío de otra mujer (una sadiminita)****.
   Siguiendo estos hilos de pensamiento, la tesis central que explicaría lo descripto y -esperemos- permitirá explicar futuros avances del trabajo de campo*****, es que la minita, además de tener herramientas y estrategias específicas -dentro de las cuales se encuentran los comportamientos recién descriptos- es una conchuda.
    Ahora bien, luego de clavar en el ángulo este gol académico (?), levantarme la camiseta para descubrir otra -con la cara de las mártires de las guerras minitantes (??)-, besarla y saludar alcahuetamente a la platea.... vuelvo a mi humildad habitual (???) y pregunto: una, como antropóloga en el campo y minitante-to-be, ¿qué debe hacer? ¿continuar estupefacta?*****¿simular no haber notado los comportamientos y poner la otra mejilla? ¿tropezar con la bebida en la mano, casualmente sobre su ropa? ¿eh?... Ah, las delicias de la reflexión antropológica...

Notas a los pieses
*Bueno, che. Ya no se me ocurría ninguna sigla ni ningún acrónimo copados, así que opté por una metáfora que, además de estar en sintonía con lo comestible de LaMilanesa, da cuenta de lo grasa que puede ser este comportamiento (sí, incluso yo lo pude notar... así que fíjense lo grueso que será). 
**Recuerden lectoris, que yo, a pesar de plantearme comenzar a minitar, no poseo aún todas las habilidades de las minitas, de modo que peleo en peso mosca (por suerte el peso minita se mide según las habilidades y no según la balanza).
***Seh, tal vez exagero un poco, y que no me saluden no es igual a romper el culo de una marroncita de Quilmes y clavártelo en el cuello para proteger la presa (a.k.a. el Rúben)... pero yo soy toda así, exacerbada
****O, como dirán algunas colaboradoras del EEM, es minita por deporte, por el placer del sufrimiento ajeno y no por necesidad (?).
*****Y exorcizar mi propio sentimiento de impotencia puteadora (?).
******Y como máxima demostración de dinamismo, caer de espaldas haciendo ¡plop!

martes, 17 de mayo de 2011

Apuntes para la minitancia

     Imagino que ustedes, lectores, lectoras y lectoris (?), habrán podido suponer que el EEM (Equipo de Etología Masculina) estaba temporalmente desmembrado, o que nos encontrábamos asistiendo a un congreso en Temiscira, o que estábamos haciendo lobby en la academia* (haciéndoles las compras del super, traduciendo textos y retirando la ropa del lavadero de reconocidxs investigadorxs) para tener nuestro propio ubacyt. Pero no, se equivocaron, sorongxs; la explicación para el silencio del EEM es que nos estábamos clavando ferneces en barsuchos de mala muerte y -como quien no quiere la cosa-, elaborando algo de teoría** (en las mugrientas servilletas de los mencionados bares).
     Pues bien, es el momento de presentar un adelanto de la investigación, para renovar vuestro interés y confianza en nosotras***. Por este motivo, traemos nuevamente una pregunta disparadora****-que conserva su inercia cuestionadora y parece, así será por largo rato-: ¿por qué a los tipos les gustan las minitas? (¿eh? ¡decíme, Martha!)*****. Contestar a esa pregunta es un proyecto individual (que seguramente perseguiré hasta el final de mis días -con desgano más tarde, como un perro viejo que se corre la cola con nostalgia-) y colectivo (al fin y al cabo, el EEM muchas veces encuentra la piedra de toque para esta pregunta viajando en el transporte público... pero la misma cantidad de veces la olvida, dado el alto grado de pedalín que portamos en dichas ocasiones).
     Sin abandonar esta búsqueda, profundizamos en el conocimiento de que "la demanda pide minita", y que la sociedad ha respondido, especialmente las jóvenes, con un fenómeno de nueva efervescencia minitante.
     A continuación, presentaremos una primera caracterización de la minita, que será ampliada en posteriores entradas:
    
  • Demanda, la minita se hace la boluda******* para pasarla bien.
  • Se hace pasar a buscar por la casa para salir o, a lo sumo, llama por teléfono para que la reciban en la puerta cuando viene en taxi, o en la parada del bondi. Una combinación de motivos respaldarán esta actitud: porque no sabe viajar, porque le da miedo la calle y porque desea hacerse notar como minita.
  • Mira para otro lado o va al baño cuando llega la hora de pagar la cuenta y da por supuesto que corresponde al señor pagar cualquier salida., que al fin y al cabo, es el precio razonable por haber adornado el momento con su presencia.
  • Come como un pajarito cuando está acompañada por un señor o pide productos light, y consecuente con su puesta en escena de la frugalidad, dirá no saber por qué le hace ruido la panza media hora más tarde. 
  • Puede clavar tanga y calzas blancas semitransparentes, pero siempre simulará no darse cuenta que la miran... ni por qué.
  • Rehuye el aprendizaje de casi cualquier conocimiento; especialmente de aquellos tradicionalmente asociados a la masculinidad, como reemplazar cueritos de canillas, preparar asados o -en casos extremos- cambiar lamparitas; para tener que solicitar ayuda a un hombre en estos menesteres. (Porque sepámoslo: la minita es una viva bárbara... las lelas somos las otras)
  • Festeja los chistes del señor que le interesa con una inusitada energía, haciéndolo -en las formas más deleznables- con risitas histéricas de alarmante tono agudo.
  • Con las "amigas" opera como una mosquita muerta; porque carece de códigos y/o usa la tarjeta del monopoly "me enamoré y tengo derecho a cagarme en todo" ante el primer chongo de turno.
  • En facebook, su foto de perfil parece un afiche de "Carne", aunque se haga la inocentona y diga que esa instantánea se la sacaron cuando se agachó a recoger flores en un baldío de Berazategui.
  • Igualmente, sube incontables fotos (aunque únicamente las que la benefician, porque las otras las hace desaparecer aunque estén en cámara ajena). Sin embargo, no mantendrá igual criterio de selección con las fotos de otrxs (recuérdese el ítem de la mosquimuertez).
  • Muchas minitas coleccionan a sus treinta y pico, papeles carta con dibujitos y stickers de Hello Kitty, y son fanáticas de cantantes melódicos. (Posta).

     En mi fervor Titamerelesco, recomiendo: "reconozcan a la minita, muchachas... y aprendan de ella lo que les sirva (y no entre en conflicto flagrante con sus credos), que si no minitamos, nos quedamos afuera de la revolución" (?).




*No, Roberto, no estábamos en la sede de Racing.
**¡Aguante el trabajo de campo! Quienes lo padecen, o se preocupan por la situación de los pueblos originarios o de las clases populares merecen nuestra más profunda incomprensión: hubieran buscado un tema copado y abandonado la falacia de que la antropología puede mejorar el mundo.
***Y la posibilidad de obtener fondos.
****Una disparadora con muy buena puntería y que, como diría Luis Miguel, va "directo al corazón, al corazoooooón".
*****Ok, la pregunta original incluía algo de autoanálisis y mea culpa (del latín "mearse en la propia culpa y endilgársela a otrx")
******Ojo, también puede serlo.

domingo, 8 de mayo de 2011

Recordad que la cámara aumenta 15 kgs y 10 años (?)

Queríamos leer poesía, pero nos dimos cuenta que somos demasiado payasas como para no despuntar el vicio de la mersitud; he aquí nuestro dúo de capas cómicas*: Mersenarias.



*O capas caídas (en desgracia).

lunes, 25 de abril de 2011

Muerte a los pelados*

El cabello siempre tuvo algo.
Miento, no siempre. 
Desde aquel de la larga cabellera de ranquel con olor a head & shoulders de menta.
Desde aquel, he sabido por qué los hombres cierran los ojos para olerme el pelo, por qué suspiran cuando lo hacen, por qué lo apartan discretamente cuando el humo de algún antro se impregnó en él.
Desde aquel, yo también huelo, me hundo, acaricio, peino, repaso con la yema de los dedos -que es una actividad mucho más sutil que el peinar, posible hasta en el cabello enredado, posible hasta en los dreads, posible hasta en los rulos endiablados-, trenzo, admiro, sonrío con los ojos cerrados, trato de imprimir en el recuerdo la imagen olfativa de sus cabelleras. 
Desde aquel para quien ni en mi furia más gástrica pude desear la calvicie.
Desde aquel, tengo una -modosa, atemperada, no homicida- grenouillidad que me lleva a gustar del cabello tanto como del modo de hablar, de besar, de garchar. Tanto como de la ideología anarca, el humor -negro, preferentemente-, la sensibilidad, la capacidad de belleza.
Desde aquel, me relamo imaginando cómo esos pelos oscuros y gruesos de éste otro quedaron en el cepillo del baño. Me relamo imaginándolo frente al espejo a la mañana, mirándose y peinando hacia atrás para ponerse la vincha. Me relamo** imaginándolo mojarse las manos para ayudar a bajar la cresta que el sexo de la noche anterior se empeña en erizar. Me relamo imaginándolo. 
Pero desde aquel, más me relamo imaginándome cepillo***.


(¿El del palco en 0:55 es Berlusconi? really?)


*Este título ganó por votación -votamos mi exageración y yo- frente a "Si éste es el marco de la cara, enmarcame toda y llamame Martha", "Un pelo de señor tira más que una yunta de bóvidos", "Luca, vos me hubieras llamado rubia tarada, ¿qué te venís a ofender ahora?", "Pelado Peludo, peludo, pelimplompludo" y "Roberto, sacá turno en Schwanek".
**A esta altura necesito una almohadilla mojadedos, porque la insalivación no da pa tanto. :P
***Se me acaba de ocurrir otro par de títulos potable: "Cepíllame otra vez" (con música de Azúcar Moreno) y "Si este escrito fuera un chiste de Matías Alé, ¿cómo remataría?: Le echa la culpa a Aquel por su fetichismo".

lunes, 4 de abril de 2011

"No es por vicio ni por fornicio" (sino por todo junto)

     La entrada anterior degeneró en un poema, aunque en realidad iba de otra cosa... pero a veces me pinta, qué se yo... a veces me desvío de la senda. Pero aquí vuelvo, como si sólo hubiera estado esquivando un volquete, o un auto estacionado, o una vecina haciendo cagar al perro, o un carro de cartonero... así, como si las ideas para las entradas del blog fueran una bicisenda de Buenos Aires (?).
     Habiendo aclarado ésto -mi facilidad para la desconcentración*-, paso a relatar que, hablando estupideces  reflexionando con amigas, se llegó a la conclusión de que existen múltiples motivaciones para el sexo**.
     Las motivaciones no siempre son puras, se mezclan en una y se mezclan con las del otro. Las motivaciones cambian de tono en el devenir del acto amoroso***, y no siempre son claras -las hay oscuras y por qué no, en té-con-leche-. Las motivaciones pueden ser muchas, y sin embargo a veces se extinguen todas... pero no hablaré de eso, sino que me limitaré a numerarlas con el sólo fin de divertirme un rato: porque me place. :P

69**** motivos para coger
1. Porque no se van a ver en un tiempo largo.
2. Porque hace un tiempo largo que no se ven.
3. Porque hace poquito que se vieron, pero mantienen un buen ritmo.
4. Porque no saben si se van a volver a ver.
5. Porque tiene puestos unos boxers que le quedan muy lindos.
6. Porque tiene puesto un slip gastado y rotoso que preferís sacar de la escena... y bueno, una no es de fierro (?).
7. Porque no estás en tus días fértiles (cogida de tranquilidad).
8 Porque estás embarazada (cogida de "ya está").
9. Porque el bebé se durmió (tienen 5 minutos antes de quedarse dormidos).
10. Porque te está por venir, y tendrás unos días de veda (la cogida estratégica).
11. Porque ese señor te gusta.
12. Porque ese señor te gusta mucho.
13. Porque ese señor no te gusta tanto, pero tiene un no-se-qué que te atrae.
14. Porque amás a ese señor.
15. Porque ese señor te ama.
16. Porque se aman.
17. Porque ustedes dos juntos, cogen fenomenalmente.
18. Porque ya cogieron mal una vez, pero no te querés convencer de su ineficacia amatoria.
19. Porque ya te convenciste, pero te tenés fe como educadora.
20. Porque querés dormir con alguien.
21. Porque es tu ex y ya lo conocés.
22. Porque por suerte, no es como tu ex.
23. Porque hace rato que no tenés sexo y te preguntás si te acordás cómo es eso.
24. Porque hace poco que tuviste sexo y querés olvidarte de cómo fue eso.
25. Para mantenerse en forma: te estás matando con la dieta, pero de gimnasia localizada 0. El sexo siempre es un buen ejercicio... y como aseveró la Rampolla, hay ciertos fluidos que son reducidos en calorías.
26. Porque estás pensando en comida de nuevo.
27. Porque ya te olvidaste de la comida (y entraste en el desenfreno... y le entrás al señor como si fuera una porción de lemon pie no light).
28. Porque estás re ocupada ("me tomo 5 minutos...").
29. Porque no tenés nada que hacer.
30. Porque te da lástima, y remó muchísimo la situación (la cogida solidaria).
31. Porque es un señor que quedará divino en tu c.v. de chongos, y remaste muchísimo la situación (la cogida proactiva).
32. Porque sabés que es excelente en el sexo oral (la cogida egoísta).
33. Porque acabás de ver una película con algún actor churrazo.
34. Porque te acaba de cocinar algo rico, o porque acaba de decir algo inteligente, o porque te acaba de recitar un poema de Lorca.
35. Porque acaba de sonreir, o porque él acaba de acabar.
36. Porque querés crear una buena imagen: "porque la primera impresión es la que cuenta". Hacés un despliegue coreográfico, sin quitar de tu mente "con esta performance, este señor no se olvida más de mí".
37. Porque pretendés olvidar a uno, de despliegues coreográficos.
38. Porque los vecinos están cogiendo.
39. Porque los vecinos están peleando.
40. Porque los vecinos no están.
41.Porque vas a dar un examen al otro día y necesitás bajar la ansiedad.
42. Porque estás relajada.
43. Porque alguno de los dos empieza un nuevo laburo, y es de buena suerte.
44. Porque perdiste una apuesta con el señor, y ése era el pago.
45. Porque es tu cumpleaños.
46. Porque es su cumpleaños.
47. Porque seguramente es el cumpleaños de alguien.
48. Porque en un año estarán festejando y recordando éste día.
49. Porque en un año estarán cogiendo con otras personas.
50. Para vengarse de una infidelidad.
51. Para adelantarse a una futura infidelidad (?).
52. Para serle infiel.
53. Para no serle infiel cuando la cosa se ponga seria.
54. Para serle fiel, porque sólo le tenés ganas a él.
55. Para posponer la ruptura:
-"Graciela, tenemos que hablar. Mirá, hace rato que yo quiera decirte que...
-(interrumpiendo) ¿Nunca te dije que tenés una pija hermosa, Osvaldo?*****
-(sacándose la ropa). No..."
56. Para posponer el amor:
-"Graciela, te preparé esta cena para crear un momento especial para decirte que yo estoy muerto de am...
- (interrumpiendo) Vení papito, qué cena ni qué cena; tiremos los platos y tirame arriba de la mesa. Revolveme el guiso, que yo te tiro el fideo para ver si está al dente, Osvaldo."
57. Porque hay quienes sostienen que coger un número de veces par, trae mala suerte.
58. Porque no se dejan llevar por supersticiones.
59. Porque el señor es músico.
60. Porque el señor es escritor.
61. Porque el señor es empleado de una ferretería.
62. Porque te hace sentir linda.
63. Porque es lindo******.
64. Porque le da vergüenza que le digas cosas lindas.
65. Porque huele a porro.
66. Porque les da paja hacer otra cosa y pueden coger, sin levantarse de la cama:
-"Gordi, tengo hambre... ¿hacemos algo?
-Dale, yo también. ¿Te preparás unas fideos?
-Ay, no... andá vos.
-Me da fiaca...
-¿Cogemos?
-Y daaaa".
67. Porque es la tercera cita.
68. Porque es una primera, muy prometedora.
69. Porque ya perdieron la cuenta.


*O como prefiero decir: que "tengo la desconcentración fácil".
**Es mejor no conocer el camino que llevó a estas reflexiones... quedémonos con el producto final, porque menos averigua dior, menos calor pasa una (?).
***Como las mías al escribir, que voy perdiendo el tono grasún y procaz sin darme cuenta, cuando claramente apuntaba al chiste fácil.(Pfff ¡será de dior!).
****Sin embargo, como diría Sabina, "nos sobran los motivos" (pero no "abuses de mi inspiración", eh). Y cada quien es libre de anexar más numeritos. Yo quería poner 69, porque soy de la escuela de Corona. ¡Simultáneamente!
*****Esta genialidad no se me ocurrió a mí (envidiosamente agradezco el aporte a Mari Fumeta).
******Tanto la acción como el señor.

domingo, 27 de marzo de 2011

Coger palmariamente

Coger mecánicamente, impunemente.
Coger deportivamente, periódicamente.
(Coger repetidamente).
Coger estrepitosamente, fácilmente.
Coger desesperadamente, insaciablemente.
(Coger insanamente)
Coger desconsoladamente, tristemente.
Coger desventuradamente, aciagamente.
(Coger por no cogerte).
Coger exasperadamente, coléricamente.
Coger enfurecidamente, amargamente.
(Coger en represalia inconsecuente)
Coger por no llamarte,
coger por no pensarte,
coger por no extrañarte.
(Coger con vos, tercero ausente).
-(¡que garcha que es la mente!)-.
Coger, y finalmente...
acabar malherida.

lunes, 14 de marzo de 2011

Metonimia

     Hay una escena de Great Balls of Fire!, la película sobre la vida de Jerry Lee Lewis que me quedó grabada en la memoria para siempre: el primo de Jerry llega a la conclusión -acertada- de que el pianista se ha casado con su hija (quien a la postre tiene 13 años*), al encontrar arroz crudo dentro del bolsillo de su saco. Una inducción bizarra, donde se concluye el todo (la boda) a partir de la parte (el gallo oro), que me encantó.
     En una charla con amigas, se hipotetizó con el encuentro casual con algún ex, y las cosas que podrían leerse, por metonimia, en su aspecto:
El casado, por la zapán: si tropezás en el microcentro con un señor gordo y pelado de traje** a quien te cuesta reconocer (a pesar de haber compartido cama y perro en algún momento)... sabés que se ha casado, o tiene una pareja de larga data y una vida altamente rutinaria.
El que sigue viviendo con la madre, por la ropa: sigue llevando los jeans planchados con la raya en el centro de cada pierna, como los pantalones de vestir; tal como le criticabas ya en aquellas épocas, que le dejara hacer a la mamá. Por supuesto, no hay metáfora de lectura unívoca: también puede haberse mudado a un departamento de soltero -a dos cuadras de "mami", su cocina, su heladera, su lavarropas, su plancha y su complejo de Edipo irresuelto-.
El que te sigue moviendo la estantería, porque está igual a Daniel Day-Lewis: no te acordabas que fuera tan alto, lindo, simpático, divertido, inteligente, ni que tuviera los dientes tan blancos (y todo eso, de verlo de lejos en la parada del bondi).
El que está mucho mejor sin vos, porque parece un ser humano: abandonó ese look entre jipón y ciruja que tanto te gustaba; no usa más el piolín para sostenerse los pantalones (porque lleva puestos unos que le quedan bien), la barba es de unos pocos días y está prolija (ya no podés encontrar miguitas en ella) y tiene un corte de pelo con crestita-glam re canchero. Se deduce que pegó un laburo copado, probablemente free lance, pero con el que no necesita hacer esfuerzos para llegar a fin de mes, viaja cada tanto, sale con amigos y vive muy relajado***

     Y se podrían tipificar más, pero quisiera aprovechar este interlineado doble que metí, para introducir una discusión que se presentó cuando algunas de mis amigas trajeron a colación el tema de los embarazos: argumentaban que para los hombres debe ser peor, porque ellos pueden tener la ocasión de ver a sus exes embarazadas**** y por más que haya sido un emboque de una noche, la idea mental que se generaría es que se la pasa pasándola***** bien con un nuevo señor. O lo que es peor, que con el nuevo señor tiene proyectos que con uno no******. Sobre este particular no me siento autorizada a opinar, más que para decir que tampoco es simpático saber que la actual de tu ex está inflada como una piñata (y menos verlos juntos con gestos melosos).
     A ambos, exes de ellas y de ellos "embarazados"*******, nos queda el consuelo de las estrías, las noches sin dormir y el consiguiente malhumor, el agrietamiento de pezones y la adicción al programa "Mi bebé" de Verónica Varano.

Y a recordar, la metonimia no es la confesión de meter nimiedades (?), sino una figura que nos permite sacar conclusiones caprichosas, a partir de un detalle... lo que termina emparejando bastante ambos términos... de no ser porque aquí viene mi consejo -ya me gustó esto de arriesgar una enseñanza al final de cada post-: dejá de mirar atrás muchacha, ve siempre hacia adelante, que te vas a matar de un golpe, o a enchastrar la sandalia con mierda de perro. 


*Interpretada por la reventadita de Winona Ryder, así que a no escandalizarse, doñas Rosas.
** Y en un microsegundo, el roedor ése que habita tu cabecita te hace pensar que si hubiera seguido con vos seguramente no estaría así de arruinado -y sonreís mentalmente por otro microsegundo, porque enseguida sugiere- ¿y si en realidad el relajarse con el aspecto físico no es un indicio de felicidad -la que ustedes juntos no consiguieron-?. En ese caso, desratizá urgente, mamucha.
Y si la idea te sigue jodiendo aún después de la muerte del roedor, te tiro una imagen infalible: ese gordo zoquete, en vez de agradecer que después de vos alguien más le dió bola, lleva en la billetera, detrás de la foto de los hijos y la jermu, la tarjetita del cabarulo. Touché.
***No hagas correlaciones muy fuertes entre ésto y que ya no tenga que aguantarte, a menos que quieras pedir una sesión extra al psicólogo.
****Siempre que hablemos de heteros, claro... porque ya sería muy rebuscado ver a tu ex con una señora embarazada y suponer que viene siendo el vientre alquilado de la nueva pareja. ¿No? (Lo que me hace pensar a veces, que ser gay me resolvería muchas cosas) (?).
*****Valga la redundancia, para evitar palabras menos atinadas como trinchar, tronchar, garchar, fifar, afilar, dar murra, serruchar, coger, matraquear, etc. que no son del tono de este blog. :P
******¡Si yo le pedí que compráramos una carpa a medias y me dijo que era involucrarse demasiado! :P
*******Ojota, que digan "estamos embarazados" ya debería ser motivo suficiente para sertirse aliviadx de haberse alejado de semejantes mamertxs.

jueves, 17 de febrero de 2011

No orinéis fuera del tarro -pero fijáos bien que no sea sobre alguien-. Parábola (pará la bola) en 3 versículos (versan sobre comportamientos del culo)

Otra que Los Nuer
     Veo, marco, escojo. Éste es mío. Ya se que aquel es tuyo. Como animales territoriales, dejamos nuestra marquita de pichín sobre la gente*.
Muchas veces el orinado ni se entera. Otras veces, es plenamente consciente de esta situación y lucha en vano** por matar el tufo y la aureola***.
     A veces, tiene que ver con un código implícito pero palpable: Ricardo ha besado -tocado, apretado, chapado o directamente pasado por las armas, lo mismo da- a Martha, lo que le hace intocable para el resto de grupo de caza**** del que forma parte el mencionado Ricardo. Esto es así aún en el caso de haber, Ricardito, perdido todo interés en Martha.
     En otra variación, el mero deseo -haya sido expresado por Ricardo o bien, haya sido intuido por el grupo-.*****- hace las veces de orín simbólico.
    Este mecanismo de regulación de la caza es, en términos pácticos, desfavorable para los cazadores y también  para la pseudopresa -Martha, quien ya no tiene un andar de gacela, pero sin embargo no es alcanzada por ningún predador por más que acorte el paso adrede-. Añadiendo más practicidad aún: Martha, este mecanismo te veda para ese amigo lindo de tu ex. Incluso te digo, Marthita querida, nena, que por más caidíta de ojos que le hagas a Juan Carlos, no tendrás suerte; él dejará de lado su instinto de caza en vista de la coronita de meo que alguno que ni fichás, te calzó.

*La mayor parte de las veces, es simbólico; pero como dicen por ahí, en la variedad está el gusto.
**Sepámoslo: la densidad simbólica de este meo es justamente lo que lo hace inmune al procenex y al lysoform. 
***Siempre simbólicos, doña, no se asuste, que en este blog no hay escenas escatológicas (juáaa).
****Más o menos tres o cuatro boludones que se salen de noche juntos, van a jugar al fútbol juntos, y organizan asados y/o campeonatos de play station.
*****Si está corta de entendederas, señora, quiere decir que con que Ricardo le tenga ganas a Martha es suficiente para ganarse una lluvia dorada*** demarcación de territorio.


Sacá el cartón-de-mear-de-parada, que te vas a mojar toda, Haydeé
     Pretendiendo no ser injusta ni miope*, debo señalar que entre las féminas este mecanismo también tiene lugar.
     Como dato de color (amarillo), me atreveré a sospechar que el orinado femenino es menos sutil**, que Haydeé explicita redondamente "no toques a Osvaldo que sos boleta, nena" (en la versión yegua) o bien "¿te vas a comer a Osvaldo? porque yo me lo comería" (en la versión polite-gastronómica). Para ilustrar la variedad femenina de este comportamiento, comentaré el caso de una incontinente simbólica que tuve ocasión de conocer -llamémosle INCO***-.
     INCO meó de entrada a Osvaldo1, de quien prontamente se desencantó. En acto seguido -con el mismo chorro****-orinó sobre Osvaldo2, de quien no se desencantó; aunque lejos de atacar(lo), construyó toda una relación imaginaria (hizo del señor una pelela, bah) que esgrimió contra cualquier otra mujer que osara algo real con Osvaldo2. Constatando que Osvaldo2 había comenzado a notar que algo olía mal en el ambiente (qué ingeniosa que puedo ser a veces, ¡la puta!) y huía hacia espacios abiertos, procedió a orinar a Osvaldo3, a quien abandonó en un suspiro (una vez que la vejiga se le llenó nuevamente).

*O de puro aburrida que estoy nomás.
**Que no es lo mismo que decir menos simbólico; así que no empieces, Mirtha, a hacer la de la grulla orinante que te enseñó tu vieja para no tocar el asiento del inodoro.
***¡Por INCOntinente! ¡Si serán malpensadxs! ¡Válgame dior!
****Creo que venía haciendo retención de líquidos.


Moraleja*
     El caso de INCO y el mío mismo -cuando sabiéndome presa meada pero con ganas de otro predador y creyendo estar condenada al histeriqueo sin concreción, resulté felizmente atracada-, me proporcionaron los fundamentos para condenar este comportamiento territorial y recomendar, como una Tita Merello blogger (?):
"A cazar indiscriminadamente, que aún quedan especies por extinguir, muchachx".
*Sí, la hay. Y no es "el que no mea se deja", no sean paparulxs.