miércoles, 26 de agosto de 2015

Leo mañana jueves en San Telmo

     En ese no tan coqueto -sino más bien rockero- bar de San Telmo que supo ser el Negril. A las 21 mentirosas (será luego de las 22 seguramente). Por última y única vez en el ciclo de poetas escorpianes "Fuego".

     Como gancho (?), dejo este estreno (creo que aprovecharé a estrenar algunas cosas que aún no he leído en ningún lado).

Neón

Desde un cajón entreabierto asoman
la caja desconchada por el apuro
y dos preservativos de esa segunda marca con inventiva.
Fabricados a 15954 kms. del farmacity donde fueron comprados
y a 1 km. más de la mesa de luz,
3 preservativos de los que brillan en la oscuridad
llegarían al barrio porteño de Constitución.
Uno de ellos,
llamado coloquialmente forro o gomita según el uso argentino,
habría de encontrar su efímera razón de ser
y habría oficiado de lightsaber o sable de luz
en un cuarto en penumbras en Buenos Aires,
a favor de una fuerza sin lados claros ni oscuros.
Un preservativo no sabe que cruzará el mundo,
que despertará el morbo freak de fanáticos de Star Wars,
que desplegará sus últimas fluorescencias
nadando como una medusa en un océano de mugre
a 15962 kms. de su país de natal,
ni que dos preservativos más, que vieron la luz y emigraron con él,
también irán, horas más tarde, al mismo basural,
aunque ya no habrá reunión posible entre ellos.
“3 preservativos de látex, ancho nominal 52 mm.,
lubricados con silicona -informa la caja- origen: Malasia”
no saben ni tienen la culpa de haber sido fabricados en ese país
apenas conocido por los manglares y por el Sandokán de Salgari,
sinónimo ahora de vulnerabilidad aérea y tragedias.
Ellos no saben ni tienen la culpa de morir acá, donde el instinto cabulero aconseja

que bastante yeta es que sean malayos, que mejor ni buscar la fecha de caducidad.

martes, 7 de julio de 2015

El pez

La marea arrastra un pez
que pronto yace encajonado.
Suave y lento
mueve su cuerpo branquial
nadando en falso.
Avanza y retrocede
en humedal oscuro y tibio.
El rítmico aletear acompasa
las paredes de acequia que
cierran y por turno lo liberan apenas
a intervalos constantes.
Su untuosa conciencia presiente
la inmovilidad inerte.
Aumenta las contorsiones
en su ciego escape hacia ningún lugar.
Frenético, tenso, desesperado el placer
del movimiento infructuoso
-Tánatos y Eros-
del resbalar siempre en la misma zona,
del gimnástico intento.
Envarado su cuerpo de pez
concentra fuerzas
para la última embestida.
...
Un charco confunde
la liberación del esfuerzo
y restos de marea estanca.
Yace el pez yerto, laxo.
Su cuerpo blando escurre
en bajamar fuera.
Todo ha acabado.

(Si la metáfora es muy oscura, acá va una pista)

martes, 26 de mayo de 2015

Locro

     En  estas fiestas "mayas" un poco de amor francés criollo

Un amor cocinándose a fuego lento
las miradas, las sonrisas,
“Agregame a facebook”,
el “dale” huidizo porque a metros está
el novio circunstancial.
“Es sólo una cuestión artística”
se excusa el bocho
y la entrepierna empieza a borbotear.
Las hojas del calendario y los eventos
sucediendo como el otoño
como las chicas, como el novio
como maíz blanco que suelta su almidón
como sentarse casualmente cerca
como las piernas que se rozan
contradiciendo la física.
Cualquier canción es bailable,
todo tema se conversa
no importa si vegetal, poroto o panceta
todo se cuece al fin
y aunque el hígado frunza el ceño
sale otra cerveza.
Los besos a lo último
porque a esta olla
todavía le falta mucho
para raspar el  fondo.

jueves, 26 de marzo de 2015

Yo NO COMPRO esa idea del amor correspondido... pero SI ME LA REGALAN...

     Releo textos anteriores y me quiero matar (exagero, tengo mejores motivos). Pues han sido, en su mayoría reescritos varias veces; muchas de ellas, al calor de las reacciones de quienes les han escuchado. Por eso invito (si aún quedan lectores de esta página) a escuchar éste y otros textos, mañana viernes 27/03 en un ciclo que se anuncia a las 21 y (para qué mentir) arranca a las 23 hs. La dirección es Tte. Gral. Domingo Perón 1829 (a pasiiiitos de Callao, a pasiiiiitos de Cervantes -habló la gorda-).



Los amores correspondidos dan náuseas
su tufillo a felicidad
son insoportablemente burgueses
como la dignidad
-que es algo que se tiene o no-
como me dijo uno mientras me dejaba
parada en una esquina
más desposeída que siempre
"yo lo único que tengo es mi dignidad" -me dijo
¿y qué mierda es la dignidad?
¿porqué yo no tengo de eso?
¿se canjea por un pase de cocaína?
¿si se paga con la SUBE sale menos?
¿la dignidad es una sensación o un tumor?
¿contagia? ¿hay que usarla con forro?
¿te sube las defensas o te las baja?
A mí, la dignidad, me la baja,
me la seca, me la suda, me la exprime, 
me la corta, me la... me lame,
me lame una teta (y por qué no, las dos)
¿Sirve la dignidad para justificar algo? 
¿la muerte, por ejemplo?
¿por qué es más digno que te haga puré un tren
que morir en un hospital?
¿qué dignidad hay en tener hijos,
en morir pobre, en trabajar?
¿o no es quizá, la excusa para no derrapar,
para no querernos a dentelladas
con amores enfermizos, obsesos,
con urgencias de piel y de engaño?
Dale, boludo, besame. Cojamos acá.
No hace falta que me saques la ropa
pero mordeme, dale,
y no me quieras
que yo no tengo dignidad.

Acá está la entrevista completa a Sabina.

sábado, 7 de febrero de 2015

Yo tan neurótica

Te acodás a mi lado, me convidás tu cerveza
me agarrás la mano y casi por sorpresa
me vomitás cerquita de la oreja
tu verso de poeta enamorado:
mersa, misógino, procaz, desubicado.
Me limpio tus palabras puteando...
pero la pucha!... tiene su encanto.
Podría medir cuál es tu justa medida
podría quererte querer sin heridas
y podría beber de tu boca
en un beso ebrio todas las bebidas.
Podría mentalmente dibujar
a partir de una rayita oblicua color mar
la profundidad de tus ojazos
podría ser todo mi cuerpo regazo
podría ofrecerme guerra y remanso.
Podría probar cuánto
si más de un par, de tres botas
y podría contar cuántas gotas
rebalsan el vaso.
Sería posible aminorar el tranco
vestirte de amor veraniego
sacarte la ropa y el calor de este enero
filmar con vos "pija, birra, faso"
y tomarme el bondi del desapego
Y más temprano que tarde:
Podría desear olvidarte
derramar un manto de olvido
pasar a tu lado y ni un suspiro
al verte todo derramado
podría, sospecho, negarte mi amado.
Podríamos ser tantas cosas
podríamos ser hasta la hermosura
la cosa es que ni genio ni figura
yo tan neurótica, vos tan fisura



martes, 16 de diciembre de 2014

La edad de la inimputabilidad

     Ayer alguien compartió en su muro de facebook que había sido escuchada, mientras él leía, la siguiente conversación:
Chico:- Ah, un performer 
Chica:- Me parece que es un poeta
Chico:- Pero tiene más de treinta años
Chica:- ....
Chico:- Ya podría empezar a dedicarse a otra cosa...
     Yo comenté algo sobre el stalinismo de la pendejada y que me alcancen un parche de estrógeno, pero me quedé sintiendo algo que después me dí cuenta que era ternura y escribí este texto*:


     Alguna vez tuve 17 años y ansié terminar la secundaria para lanzarme al mundo.
     Alguna vez tuve 17 años y le contesté al primer chico con el que salí "un duende lila y un hada azul" cuando me preguntó "nosotros, ¿qué somos?". Segundos después, aún con 17 años, quise matarme cuando me aclaró "no, yo preguntaba qué onda, si somos novios o qué". Seguramente enrojecí y es probable que un beso me disuadiera (o sea, estoy viva).
     Alguna vez tuve 17 años y era muy hippie -lo que se deduce del párrafo anterior-, sólo escuchaba rock nacional y me rompió el corazón saber que Baglietto no componía sus temas.
     Alguna vez tuve 17 años y creí que ganar una discusión era decir la última palabra y que cambiar las cosas era cuestión de acciones mínimas.
     Alguna vez me desperté, con muchos más años encima, con miedo de que el mundo arremetiera contra mí, sabiendo que el título de perito mercantil no es buen paragolpes para semenjante arremetida, y de todos modos salí de la cama.
     Alguna vez tuve 36 años y nadie me preguntó "nosotros, ¿qué somos?" o lo hizo después de un polvo y entonces contesté "tiburones" y cambié de tema y me pregunté qué será de mi duende lila y más tarde solté una lágrima picando ajo.
     Alguna vez tuve 36 años y hubo en mi corazón lugar para Baglietto y para Fandermole y tuve un costadito punkie.
     Con 36 años supe que ganar una discusión es a veces saber cuándo callar, que hay discusiones que se pierden cuando se ganan y que, especialmente ésas, es mejor ni arrancarlas. Y ya no creí que cambiar el mundo es cuestión de cosas mínimas sino todo lo contrario: tuve la sensata certeza de que efectivamente es así: como recordar cómo es ser joven y sentarse a escribir un poema.
 


*Para sacármela de encima.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Waterworld

     Subir al 98 en Sarandí con las primeras gotas del diluvio universal. Tocar el timbre en ese delta que es PlazaCé. Estropear las sandalias, el contenido de la mochila y la dignidad bajo las paredes de agua. Saber que alguno me amó al verme correr sosteniendo mi pollera larga de profesora como minifalda. Ver en los créditos de esa película mínima tu nombre.

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    El martes 9 de diciembre de 2014 a las 21,25 hs. una gota tocó tu cara cuando volvías del chino adonde habías ido a comprar una cerveza para la cena y para las penas. Apenas cerraste la puerta te largaste a llover.

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     No tengo agallas ni para ahogarme en mis pensamientos.


martes, 9 de diciembre de 2014

Recordad lo dicho alguna vez: la cámara aumenta kilos, edad y me hace ver más boluda (?)

     Registro fílmico que contiene versiones corregidas de los textos mencionados en el título del video y una yapa escatológica. Chuic.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Indispuesta

Yo menstrúo cuatro días al mes
no me digas que eso te hace daño;
yo menstrúo cuatro días al mes
y vos sos un forro todo el año.

Violencia Rivas


   Tomo mate toda la tarde mientras termino una figura con cartapesta aunque a veces me confundo y meto el pincel en la yerba en lugar del platito con cola entonces cada tanto puteo porque no puedo ser tan boluda de no tener un sistema para no repetirlo podría poner a la izquierda uno y a la derecha otro pero pruebo e igual me confundo debe ser algo de los hemisferios capaz sospecho yendo al baño a hacer pis porque de todos modos logré tomarme una pava completa y pienso que aunque no tenga toallitas suerte que me vino porque recuerdo cuando fui a grabar ese poema que tanto me gusta hacía calor y tenía pollera y el chongo que me hizo de técnico de sonido también me hizo de chongo y se metió debajo de mi pollera que tenía flores y me reí  por descarga sexual un poco y otro porque me causó gracia pensar que parecía un picaflor ahí metido entre las flores y que flor de picaflor porque debe andar cerca de los cien kilos y que después cuando lo quise morder recostada en su cama de una plaza me retó que no le dejara marcas y justo ahora que estoy siguiendo la política de preguntar cuando me nace la pregunta le pregunté que si tenía novia y flor de picaflor pensé de nuevo porque en cuatro años más o menos que grabamos audios y música y nos pasamos poemas y hablamos del flaco y nos olvidamos por semanas para invitarnos al teatro de golpe como excusa para curtir o curtimos como excusa para discutir si la capacidad de los smiths de construir paradojas entre las melodías alegres y las letras bajón califica para el podio del rock nunca le pregunté si tenía novia ni el me dijo ni yo me preocupé y ahora sé que tiene novia y por las dudas que me asalten los celos pienso que una cama de una plaza no es buena señal para un noviazgo y menos si tu novio pesa cerca de cien kilos y entonces me acuerdo de otro chongo que también acusaba tres cifras sobre la balanza pero era aún más alto y también tenía cama de una plaza tendría que incluir como variable para hacer un buen trabajo de campo mi cama de dos plazas que el chabón ocupaba en diagonal para entrar entero justamente esa noche que yo metódicamente dije no me lo curto si me gusta el amigo porque es para bardo igual se quedó entonces el tamaño de tu cama también importa cuando vivís en un monoambiente y el plomero viene a arreglar la ducha  dice que tu novio duerme como un tronco y no da explicarle al plomero que es un chongo que dejó de serlo porque te gusta el amigo y quizás ahora son amigos pero sabés que se ve raro un tipo de dos metros que ocupa toda la cama que ocupa todo el departamento roncando como si nada mientras martilla la ducha el plomero empero sirve para calcular que si puedo aislar otras variables llego a establecer correlación estadística entre peso del chabón el tamaño de la cama y el funcionamiento de un noviazgo flasheo que si consigo elevarla a regla científica junto con otras y un buen asesor de marketing escribo un libro del estilo como tener un buen noviazgo me lleno de guita me agarra sentimiento de culpa medio feminista dudo si por esquilmar a otras minas por pensar en noviazgo o por usar un tampón que envejecía en el mueblecito del baño donde me lavo y me seco las manos porque como dije me acabo de poner un tampón y vuelvo a sentarme a terminar una figura con cartapesta a tomar mate mientras creo que en realidad para esta catarata de pensamientos no hay tampón que valga que lo que yo estoy es mentalmente indispuesta.


martes, 21 de octubre de 2014

Si yo no te odio

No te odio.
Y me odio por no odiarte.
Y me odio por preguntarme:
¿por qué me muerdo el labio inferior
cuando te pienso? O...
¿por qué, si soy una nazi de la ortografía
no me importa que escribas para el culo?
¿Y por qué sos tan lindo y tan rubio
si a mí los rubios no me gustan?
¿por qué me erotizan tus tatuajes tumberos
a lo Pocho Lavezzi?
¿Por qué tenés esos tubos marcados
si yo no me cojo tipos que estén bien,
si yo no me cojo adonis(es)?
si yo no... cojo.

Tirame una punta
para saber por qué me pongo más pelotuda de lo habitual
si me tocás la rodilla y preguntás
si estoy bien. Y nada más.
A ver, contestá:
¿por qué si te escribí en facebook hace 3 días
todavía no me contestaste?
Y además...
¿por qué no esperaste
para tener hijos con mi útero?
(explicame por qué mierda
tengo ganas de darle uso a mi útero)
¿por qué me obligás cada noche,
a pensar cómo goma te voy a responder
cuando me declares tu amor
y cada noche que va pasando me enojo más
porque en todo el día no me lo dijiste
y no dormí ensayando mentalmente al pedo
y al final me arrepiento
porque me mirás -en mi cabeza-
con tus ojos perversos
y celestes (que no me gustan
pero algo me generan)?

¿Por qué no me das bola?
¿porqué te asustás
si yo no te odio...?

sábado, 18 de octubre de 2014

Poema del sudor

Del sudor, tu forma originalísima de sudar
del sudor como aceite esencial
del oler, pleno éxtasis sensorial.

De tu olor, de mi forma originalísima de flashear
De la química de la sal
que despides al sudar.

Del dolor, como forma originalísima de mudar
de tu ausencia corporal
al recuerdo presencial.

Del motor para mi forma originalísima de reclamar:
No te bañes, corazón
que te quiero con sabor.


(Iba a insertar uno de Los Gedes, pero me fumé un pomo -ahora me acuerdo por qué tiendo al caretismo-y se me coló un Dyango unchained nostalgioso).

domingo, 28 de septiembre de 2014

Postales de Consti

     Vivo en un barrio que no genera orgullo de pertenencia. Ni siquiera gentilicio tiene: nunca escuché el uso de constituyente o constituciense... tampoco el alegre agregado del sufijo que remite al orificio anal que usan los de Palermo. Nadie enarbola la bandera de Constitución; antes bien, se disfraza de San Telmo Bronx, de Barracas al norte, de temprano San Cristóbal y hasta de eufémico Botánico Sur.
     No hay tangos que añoren el barrio con sus peleas de borrachos, su mugre perenne y sus fisuras. No afloran los centros culturales ni los parques y los niños en Consti huelen a pegamento.
     Pero si García Márquez hubiera nacido acá y no en Aracataca, los críticos hubieran hablado de bizarrismo mágico: las travestis con su amplio espectro de ropajes (desde la travesti superstar hasta la travesti señorona de joggineta haciendo las compras en el mercado), los paqueros y sus danzas desincronizadas, los patrulleros fantasma estacionados en las esquinas alumbrando de azul las transas, los africanos de turbante y sus misteriosas valijas y el amor... el amor curte otros barrios.

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     Camino por Brasil y escucho en el mp3 a los Pistols. No sé por qué pero las calles alrededor de la estación de Constitución me generan eso; tal vez sea por la parejita de punkies que atiende el puesto de diarios. Esquivo a la gente y trato de hacer lo mismo con el olor a meo del Todo Moda -por algún motivo  todos van a mear ahí- y tanteo el aparato para bajar el volumen frente a la disquería; hoy el mashup que toca es E.M.I con Néstor en Bloque. Me río sola pero nadie se da vuelta.  

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     Los gritos llegan desde la parada del bondi (que es una forma de decir, porque no hay techo ni carteles ni sticker, ni siquiera el número 102 escrito con pintura). Se acercan. Por fin aparece un trío doblando la esquina en fila india. Una mujer, cabeza de fila, grita con acento caribeño "paquero, paquero" y mira hacia atrás mientras sigue caminando. Un gordo en camiseta de fútbol se separa de la fila y apura el paso. Recién entonces queda claro quién es el destinatario de los gritos, aunque ya la mujer redunda "policía paquero, policía paquero". El cola de fila, con un impermeable que me recuerda las películas de nazis la sigue a paso discreto, como queriendo intimidarla, como sabiendo que no puede detenerla por gritarle paquero. Dos paqueros cruzan la escena con sus movimientos desmañados, con sus miradas inescrutables. Me pregunto si los pibes sentirán como una herida el insulto a su condición; me pregunto si sentirán. Los paqueros dan vuelta la esquina y se pierden; el cana se aleja; la mujer sigue caminando y deja de gritar, ya sin objeto. Viene el 102.

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      Es viernes, son las 7.15 de la mañana y en medio de San José hay una tanga fucsia. Unos centímetros de tela y elástico (y tal vez de cadenita o una mariposa de encaje o un corazón de tul) se convierten en símbolo. Lo que de etérea y vaporosa tiene la tela, de grasa lo tiene el objeto: lo amo, lo quiero, lo deseo.
Nace en mí el impulso cartoneril de juntarla -lavarla bien aunque sospecho que voló de una soga- y conservarla para una ocasión especial.
     Me detengo dubitante en medio de la calle, casi tocando la tanga con mis borcegos y una sucesión de eventos futuros pasa por mi mente: me veo estrenando el modelito, me veo pagando un ginecólogo de urgencia y explicándole que usé una tanga de la calle, me veo diciéndole que soy freegana o alguna boludez por el estilo, o plantándome y diciéndole que su obligación es atenderme más allá de que no comparta mi ideología, me veo pagando una fortuna en pap y colpo para que el tipo me diga que no tengo nada pero que no utilice ropa interior de la calle.
     La historia se agota pero la furia chillona de la tanga me atrae como un pie de página de Elige tu propia aventura y me veo estrenando la tanga, me veo adquiriendo superpoderes sexuales, me veo bajando muñecos a diestra y siniestra en todas las posiciones imaginables, con múltiples orgasmos, con múltiples chongos, con señoras y animales, me veo, de vieja, legando la tanga deshilachada a la próxima generación (porque en todas las generaciones nace una heroína portadora del emblema fucsia).
     Me agacho hasta casi rozar la prenda y me veo preparándote una cena mientras la tanga bajo el pantalón me pica y me incomoda, me veo olvidando las escoriaciones ante una sonrisa tuya, un beso, me veo esperando que entiendas que esa grasada que tanto te calienta es mi declaración de amor, que tengo 35 años al pedo y que no me salen las palabras cuando estoy con vos.
     Entonces me asusto, me incorporo y dejo pasar la tanga. Y dejo pasar las visitas al ginecólogo, los superpoderes y te dejo pasar a vos también.

sábado, 26 de julio de 2014

Necios de hoy

Heroicos abrazos interminables
virtualidad pseudoamorosa
Suaves caricias inclasificables
arrobadas miradas vaporosas.

Dulce másculo olvidadizo
omites mencionar relación de años.
Hembras maliciosas te nombran
el calienta pavas
Mi interpretamen antojadizo
en cambio
atraviesa tus pupilas encandiladas
soporta tus fugas cenicientescas
-la corola henchida y sonrojada-
¡Oh, gallináceo corazón tarado,
rebusca en tus bolsillos la dignidad
y desoye de mi flor el llamado!


                                                 Sor Juana Inés de la Pus

lunes, 21 de abril de 2014

Análisis de una de las prácticas de usura emocional de les psicólogues en la fidelización de sus clientes

Estado de la cuestión
     Quiero dejar de ir a la psicóloga. Siento que hace rato que no avanzo en la consecución de mi principal objetivo: escribir los trabajos que adeudo. Me la paso hablando de mis ideales sobre la escritura académica, de mi aparentemente muy férrea voluntad de no hacerlos, de mi comodidad dentro del estatus de estudiante, de los problemas laborales que conlleva no recibirme... y en el fondo siento que al ir a hablar de ello, ya hago algo (y con eso me quedo).
     En fin; he planteado esto y he conseguido, como dice Guacamole, una reducción de la pena: sesión cada 15 días, por ahora. Siento un alivio increíble. Hasta anoche, cuando tuve la pesadilla más sospechosa en años.

La pesadilla
    Paseo en bici una apacible tarde de sábado en una especie de reserva-ecológica-de-bosquecillo-mágico* con mi novio**. Paramos en una especie de posta a comprar bebida, cuando otra parejita lo hace detrás de nosotros. Veo entonces, que el chico es Roberto, que sale con una chica preciosa y joven (y maestra)***. Me pongo mal y mi novio se da cuenta; en lugar de enojarse, comprensivamente me dice que no debería deprimirme porque yo tengo novio, "que es lo mismo que tener dignidad". Yo lo repito, en voz alta y sin convicción... entonces desde detrás nuestro se oye una hiriente carcajada de Roberto, que ha escuchado lo último y sabe que en ese mismísimo momento, aún sin terminar de pronunciar por segunda vez tan absurdo mantra, cambiaría a mi novio por él.
     Mi novio repite que yo tengo dignidad (no sé si para convencerme o porque él realmente cree en mí). Ahora estamos los cuatro frente a frente (la piba se suma y no entiende nada y a mí me exaspera). Roberto mira con sorna y dice "¿así que éste es tu novio?". Mi novio es rubio y un poco más bajo que él y en ese momento me parece abismalmente inferior. Siento que tengo que gritar algo "¡premio nobel!"****. "¿Así que tu novio ganó el nobel?" cuestiona un empalidecido de envidia***** Roberto. Mi novio, con una sonrisa triunfal, asiente. Registro sin registrar que he lastimado la hombría de Roberto; sin embargo, siento que no es suficiente y lanzo una última estocada verbal: "¡tomate!"******
     Roberto y su chica se van. A él se lo nota bajoneado. Mi novio, en cambio, se cree el Maradona de las pesadillas. Pienso que es un pelotudo, que ganó el nobel sólo para demostrarle a Roberto que es más poronga. ¿Yo? estoy excitada. Presiento que voy a pelearme con mi novio ganador del nobel y que retomaré una especie de relación con Roberto que, obviamente, terminará de la peor forma.

La exégesis
     Claramente no buscaré significados ocultos sobre mi gataflorismo, ni sobre si, después de tantos años extraño a Roberto o no, ni sobre la perversidad de las cosas que me excitan, ni sobre si el premio nobel hoy en día se lo dan a cualquiera. Está todo a la vista.

Conclusiones
     La única conclusión lógica es que he sufrido de phishing mental y que, por supuesto, esto ocurrió en el consultorio de mi psicóloga. Es inexplicable la abundancia de data personal sobre mi neurosis que utilizaron para crear esta pesadilla de diseño. Quiero salir corriendo a contársela a la maldita manipuladora, pero la veré recién en 9 días. Hasta entonces, sólo puedo pensar hipótesis sobre cómo estará haciendo la muy turra para implantarme este tipo de sueños.


*Lo sé por ese brillo de polvo mágico dorado suspendido en el ambiente. Tal vez si doblás mal, ves la isla de Avalon más allá de la costanera, aunque no lo aseguro. Y sé que es sábado porque no siento la angustia dominical pre-laboral.
**Que es un Frankenstein armado con las mejores virtudes de todos los tipos.
***Bueno che, tan tan taaan pelotudo mi inconsciente no es.
****No sé de qué, no sé por qué él y no yo (sólo sé que Martha es una hija de yuta minitante).
*****Oh, dior, tampoco sabría decir cómo empalidece alguien tan morocho.
******En mi sueño Roberto jamás supo comer tomate, o es alérgico al tomate o alguna bizarreada por el estilo.

martes, 4 de febrero de 2014

(Algunas) leyes no promulgadas del acampe


1. Perderás cierta cantidad de estacas en cada desarmado de la carpa.
2. Misteriosamente, el número quedará compensado por las que encuentres (que perdieron, seguramente, quienes te antecedieron), resultando en un conjunto ecléctico de formas y largos.
3. Se desprende de las leyes anteriores que ni da comprar estacas.
4. Si armás la carpa, para evitar despertar con la salida del sol, en un lugar amorosamente abrazado por la sombra, hará frío.
5. Si perdés pelotudamente el tiempo cavando un foso alrededor de la carpa, no lloverá.
6. Idearás un protocolo para lluvias.
7. Cuando efectivamente llueva, olvidarás poner a resguardo algo muy importante, como las notas para un trabajo que, con esnobismo vintage (?), escribiste con lapicera pluma de tinta azul lavable.
8. Si buscás una zona alejada, a las pocas horas tendrás de vecinos a los adolescentes más ruidosos o una familia que gusta de putearse a los gritos.
9. Si decidís acampar lejos de la civilización, ese día habrá una tormenta de la reconchadelalora.
10. Recordarás llevar cosas útiles como el cargador del teléfono y de las pilas. Probablemente olvides los objetos principales para los que estos adminículos son complemento; a saber: el teléfono y la cámara de fotos o el mp3.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Nosotros según la física cuántica

Hablamos o simplemente esbozamos un gesto:
los otros nosotros se ponen de manifiesto
se concibe tonta excusa,
se gesta sin palabras el encuentro:
tal vez que toca esa banda rusa.
Partículas suspendidas se desperezan
y las partes, y el todo se articula.

Vida comprimida en horas:
charla, polvo, ducha, paseo, helado
cocina, cena, cabeza en interna lucha,
riiiiing!,otro polvo, despertar a tu lado,
desayuno con yogur, granola y moras.

Horas que a cuentagotas suman,
horas compartidas que son el summum
horas compartidas que rezuman
zumos con un tiempo de vida minimum
cuánto quantum (tanta trampa).

Pienso somos:
la pareja que quisimos ser, ni seremos.
Digo todo:
los hijos, el proyecto y el perro,
no hay ojeras, no hay "yo", malhumor, malamor...

Cerramos los ojos,
tocando Pez No mi corazón coraza
y nos crece sin esfuerzo impune,
la huerta orgánica en la terraza
y luego pausa.
y no me añores perfecta
y sabé que yo no soy ésa.
O sí, soy
cuando sí es, pero no
hoy


  

martes, 15 de octubre de 2013

El destino y los lectores


     "Fue el destino", lo sé: que me enterara de la muestra de paisajismo acuático; que el día estuviera precioso y que quedarse en casa fuera algo así como un pecado; que me detuviera comprando una planta; que quisiera doblar justo en esa calle donde se veía, había un par de lugares con mesas en la vereda; que un grupo de amigos me llamara la atención por gritarle a un Diego que aparentemente venía atrasado detrás mío (o a quien le hubiera costado estacionar un auto); que en lugar de mirar hacia atrás para ver quién era Diego, mirase al grupo que voceaba; que estuvieras entre los que se mofaban de Diego; que existiera un Diego; que haya existido un Nosotros. Que te viera, que me vieras.
     El destino ovilla y propone. El destino reparte las cartas y propone. El destino Es. Nosotros tejemos, jugamos, hacemos o dejamos de hacer. El destino hizo que yo te viera y vos me vieras.
     ¿Pero te ví? ¿de qué color era tu remera? ¿estabas con una mujer al lado que pudiera ser tu novia o amante? ¿tu cara se puso seria porque me viste? ¿Me viste? ¿me seguiste luego con la mirada hasta que me perdí al doblar la esquina? ¿escrutaste mis gestos buscando adivinar si también yo te había visto?
     Pienso en las preguntas flotando, como humo sutil, hasta perderse sin ser contestadas. Pienso si el destino habrá propuesto que alguna vez nos veamos cara a cara de nuevo y nos respondamos estas preguntas; y si más allá de su propuesta, tejeremos, jugaremos, haremos o dejaremos de hacer.
     Pienso que es tarde y que debiera ser fácil jugar a favor del destino y no contra él; pienso que he perdido la capacidad de leer sus señales y en cambio sólo leo mis preguntas. Pienso que, sin preguntas, con una certeza intemporal, los hermanos Wachowski hicieron un peliculón.

domingo, 9 de junio de 2013

Cuerpo

Arrojado mi cuerpo,
estrujado, tocado, pisado,
torcido, ignorante e ignorado.
Arrojado mi cuerpo
a la convivencia con anónimas mareas 
de otros cuerpos
que me son extraños
como el mío.
Arrojado mi cuerpo,
sentado, recostado, doblado,
pinchado y raspado, medido y pesado,
objetivado, enajenado, medicalizado.
Arrojado mi cuerpo
compartimentado
a la experiencia de un otro
que bien pudiera ser yo
pero no.
Mi cuerpo,
a veces amado,
odiante y odiado,
mordido, sobado y succionado.
Mi cuerpo mediatizado e instrumentalizado
por otro cuerpo
que tal vez pudiera ser mío.
 Arrojado mi cuerpo
como quien
manipula el cuero
al sueño de la pertenencia,
de la posesión,
a la pesadilla de la autoconciencia,
de la libertad.
Mi cuerpo no es mío
ni de nadie
porque
nadie posee
el frío.


martes, 30 de abril de 2013

Sonríe, Martha te odia.

     Es oficial. Quiero tener novio. Es espeluznante.
     Mientras yo trato de llamarme a la cordura y no recostarme sobre el hombro del señor que tengo al lado en el bondi, que emana ese olor a tipo con el que saldría (?), Martha, que lleva siempre encima su proyector de cartera, manda películas viejas que comentamos:
-¿No te acordás que lo dejé porque estaba re chapa?
-Si, bueno, pero parecía un modelo y no tenía errores de ortografía.
-Habrá estado buenísimo, pero no me calentaba y vos lo sabés.
-Nena, la que estaba baja de libido eras vos.
-Bueno, puede ser, pero no nos desviemos del punto central: ¡estaba chapita-mal!¡si hasta me dió miedito!
-Que exagerada, ¿quién puede decir qué es normal y qué es chapita? Si no anduvieras por la vida tratando de ajustarte a los cánones de la sociedad, ahora podrías recostarte en ese hombro y dormir, y no estaríamos hablando de esto.
-Cualquiera. Dejá de hacerte la antropóloga conmigo, boluda. Hubiera saltado por... ¡uh! ¡apurate que en la próxima bajamos!
     O tira, mientras hablo con un señor que nunca me movió un pelo, "pero es tierno". O se indigna porque alguno que alguna vez nos tiró onda, después de meses o años de ser ignorado, se pone de novio, o se casa, o tiene hijos (así, de a varios ponele), o se muda a la loma del orto o se hace de la cámpora.
     A veces mantengo acaloradas discusiones con ella por este tema; le saco en cara que cuando estoy de novia ella quiere no estarlo, o tiene pánico de moverse al "siguiente paso" (que en ocasiones es una boludez, como comprar una bici a medias). La mayoría de esas veces terminamos cagándonos de risa de alguna anécdota pavota.
     Pero la última agarrada que tuvimos fue cosa seria. No me dejó mandar un mail a un chico que me gusta; se parapetó encima del teclado furiosa. Yo le dije, conciliadoramente, que pensaba escribir un texto muy sencillo, muy casual.
-¿Y si nos rechaza? -y deslindó futuros pesares- ¿y si te dice que no?
-Si nos rechaza, por mail no duele tanto; además no le pienso mandar una declaración de amor, sólo una invitación -y agregué buscando tentarla -¿y si dice que sí?
-¿Y entonces de qué me voy a quejar?- chilló- y se puso a llorar como hace rato no la veía: con dotación de mocos y todo.
     Ahí empecé a preocuparme: la convivencia va a ser difícil y ella tampoco tiene toda la culpa. Pobre, tiene lo peor de mí.



(Esta es una canción que claro que no pensaba inlcuir en el mail, Marthita). :P

miércoles, 10 de abril de 2013

Di Ego

Mi amor, ronco y quedo,
mi cariño,
más bastardo que un hijo del Diego.
Terminó la temporada
y te fuiste sin mediar palabras.
"¡Será de dios!"digo, justo yo,
que soy
menos cristiana que la Sinagra.
Extirpáselo si pudiera,
adelgazáralo si cediera,
coartase su nutrición
si en mis manos estuviera.
Mas no.
Continua tan pleno y obeso
como antes de la operación;
porque mi amor por vos fue exceso,
hoy es gordura e hinchazón.
Y sé bien que es puro impulso masoca
recordar tus épocas en mi Boca,
cuando por las noches eran
de tu iglesia nuestras misas
tu zurda prodigiosa me robaba las sonrisas.
Se niegan.
No abandonan la cancha los recuerdos,
como si supieran que los espera
la conciencia cruel enfermera
que les hará el antidopping para echarlos fuera.
Ahora
no sé cómo acomodarme a lo que me toca:
vos sos adicto y no soy tu droga.
Y no quiero pero
me aconseja la razón colgar botines
porque en este partido en que todo Pelé,
acabé felpeada y me desgarré
y vos estás tan lejos que ni tus mohines
veo desde los emiratos de tu olvido.
Se siente feo que no me quieras:
tu desamor fue cortarme las piernas.
Mentime al menos cada tanto
un recuerdito que interrumpa el llanto
un bálsamo, una efedrina,
te lo pido
por la Dalma y la Yanina.