jueves, 29 de abril de 2010

(bram) stalker

Otro V.M.N.G. (remarcando el no garchable*) es el stalker. A diferencia del fan, el estoquer** no es gran ayuda al levantamiento de la autoestima***, porque está redondamente chiflado. Sabemos que no nos idolatra por ser quienes somos, sino porque se le enmoheció el aserrín de adentro de la cabecita. Y que no se contenta con idolatrarnos, sino que se ofusca ante nuestra incomprensión (lo que ya nos tiene que dar un poco de miedito si el tipo es medio violentón, o mide más de 1.58)****. No importa que jamás haya habido un intercambio de salivas, o que no entienda bien qué estudias... nada importa, mucho menos lo que una opine; porque el estóquer no registra que sos una persona, lo único que le importa al estóquer son sus sentimientos (bah, su obsesión enferma).

En mi vida he tenido dos estoquers, de los que daré detalles como servicio a la comunidad*****

CASO A (de absurdo): Nicolás, también conocido como "me-prejuzgás-y-no-te-das-la-oportunidad-de-conocerme"******
Nicolás arrancó como un buena onda, misterioso (principalmente porque no hablaba mucho). Como él también era bicicletista y vivía en La Boca, le pedí que me hiciera el aguante para ir a Eloísa Cartonera. El pedaleo, y más tarde un ciclo de cine en el Parque Centenario le hicieron la gamba para seguir conservando el misterio (que es lo mismo que decir la boca cerrada)... el tema es que esta tarde compartida al ritmo de las bicicletas, envalentonó al señor, quien pensó que tenía la vaca atada******, y entonces se sintió con derechos de abrojárseme todo un día******* y desleer (?) las señales de desagrado y asfixia.
Cuando le frené el carro, no sólo no se sintió dolido, sino que se afanó********** en demostrarme lo tonta que era al desconocer qué me convenía.
Me quedó de este señor:
1) un julepe importante cuando llamó en plena noche amagando pasar por mi casa.
2) dos segundos de reflexión acerca de mi imposibilidad de reconocer el verdadero amor (?) cuando lo tengo enfrente.
3) material mailístico incunable, ejemplificador de lo que NO se debe decir si te parece que aún podés tener chances con alguien.

CASO B (por Bolá, llamá al Borda): Juanichifleta o... ser agreta tiene sus privilegios.
Juaniclifleta cruza la 9 de Julio y me preguntá hacia dónde queda el Parque Lezama. Ese instante marcó el inicio de nuestra historia de amor (en su cabeza). Me sigue hasta la casa de mi madre y no se va, aún cuando mi vieja aparece en la puerta; le pide a mi señora madre "permiso" para hablar conmigo; mi madre accede (!!!), abandonándome con el chiflado***********, que me retiene hasta que le digo mi nombre y ni número de teléfono************.
Meses (!) después me encuentra nuevamente por la calle, al grito de "me diste cualquier número". Aquí la cosa se pone más jévi, pues justo salía del edificio de MI casa, de modo que chifleta lo identificó y, esta vez, se cercioró que hiciera sonar su celular para tener mi n°.
Muchas llamadas no contestadas después, me toca el timbre del departamento, duerme en la calle y es amenazado -por mí misma- con ser denunciado a la cana.
Cada tanto manda un sms suicida... e inexorablemente no cumple con su promesa. Anoche esperó mi regreso a casa sentado bajo la llovizna.
Juanichifleta me dejó
1) la nota mental: "nunca se es demasiado agreta"; es preferible ganar el mote de asquerosa a ganar un estoquer.
2) el reconocimiento interno que mis amenazas de llamar a la policía son menos creíbles que la heterosexualidad de Ricardo Fort.
3) el odio profundo a mis vecinos, que no tienen empacho en decirle a un desconocido cuál es mi departamento, pero cuando me peleo a los gritos en el palier, no salen a preguntarme si necesito algo (un asesino a sueldo, ponele... o una tacita de azúcar).
4) la inspiración para escribir esta entrada.

(video no insertable y medio de mal gusto para el tema)

*porque como bien profundizó en comentarios anteriores la colega Kika, el fan, en algún punto puede variar su condición de no garchable: en el momento en que se vuelve garchable para otra.
**mandarinización del término de origen sajón.
***ok, ok... a esta altura es más difícil levantar las cachas que la autoestima; aunque, vaya paradoja, la autoestima estaría más alta si también las cachas las tuviéramos más arriba.
****ese parámetro me deja el campo más sembrado de posibles estoquers dignos de temor que digamos, el campo de una que mide 1,70 ponele... una de las pocas ventajas selectivas de las altas; tal vez debería incluir cumplir con el requisito mínimo de altura para ingreso en la policía también. :P
*****y como retorcida búsqueda de justicia ante la última apropicuación (?) en la puerta de mi hogar, de uno de éstos.
******wtf??
*******ok, ésa soy yo; pero dicen que en la India nos adoran (?); y quiera dior que no cunda esta idea rara del vegetarianismo, porque yo quiero que me sigan comiendo :P
********mucho tiempo seguido atenta contra la intención de mantenerse esquivx y misteriosx, sepanlóN... ah, y la diarrea verbal no es buena compañera (conviene alejarse del activia verbal -?-)
*********no lo digo por robar, eh.


**********y adelantándose, mi citada (?) madre, sin ninguna culpa, a hacer su pedido en el chino de enfrente.
***********todos pensarán "le hubieras dado un número apócrifo"; pero no era el caso, era un tema de orgullo, una cuestión conceptual no dárselo, no dejarme presionar.... hasta que finalmente le dí un número apócrifo para que me dejara ir a degustar el plato que mi madre ya estaba sentada, lastrando en lo del chino.

3 comentarios:

Manuela dijo...

¡Que zarpado el segundo flaco!

p dijo...

sos irresistible, sabelo!

(y llamá a la policía, por favor!)

kika dijo...

pero qué leche volver a cruzártelo, con lo grande que es la ciudad carajo!