viernes, 5 de junio de 2009

Una buena excusa

Había una vez, una chica que se levantó un sábado por la mañana para ir al baño y antes, se agachó a recoger un papel que le habían deslizado bajo la puerta.
Como el papel estaba dentro de un envoltorio plástico y tenía el título de "carta-documento", la chica hizo lo que toda persona normal haría: fue al baño a hacer la pichoneta y, sentada en el inodoro, abrió dicho envoltorio.
Experimentó una sensación de vertiginosa libertad producto de lo acontecido en el baño. Claro está, de la noticia de su desvinculación de la empresa en la que trabajaba, no de las actividades fisiológicas llevadas a cabo en el mencionado recinto.
Los días trancurrieron, y la chica extraña las diez horas diarias de internés, no así los efectos colaterales (la venta de su fuerza de trabajo a un precio insignificante y los chistes machistas del gerente).

:)

5 comentarios:

Malhumoretti y Neptuno dijo...

irma

kika dijo...

ahh, bendita incertidumbre...

niichann dijo...

te extraño por el chat mandarain! eras la única que entendía mis fotitos del msn!

Horacio dijo...

muy buena la identificación del efecto principal y los colaterales

Juicy mandarine dijo...

Malhumoreti: faltó el chás-chás.

Ahh: bendita libertad.

Niichan: es mutuo. ¡Pss! son muy sencillas para las entendidas ;)

Thanks, Horace.