lunes, 27 de febrero de 2012

La gente en las macetas

Se citan, se festejan, se elogian.
Producen y se reproducen,
crecen y se desarrollan,
se ramifican,
se autonomizan.

Reniegan de la alegría.

Y se purgan,
se cercenan, se podan,
se proscriben y prohiben,
se sacrifican,
se asesinan.

Se ufanan de ser bonsái.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Te busco

Te beso los pliegues de la piel,
aprieto uno por segundos entre los labios
antes de soltarlo y volver a él
con la lengua hurgando
un tramo donde la bolita del aro
decida quedarse sin salida
como un caracol metálico
precediendo su paso mi saliva.
Te beso las pecas y los lunares
y las cicatrices y aquellos lugares
donde dice mi teoría
de epidérmica astronomía
que hay puentes de Einsten-Rosen*
que pueden llevarnos
al momento-lugar del goce.
Te beso el nacimiento del cabello
y me deslizo olvidando el sigilo
por las curvas del cuello
mientras de reojo vigilo
la oreja donde daré la estocada
de aliento tibio y carne mojada.
Lamo tu axila, me intoxico,
y finalmente sin inocencia me ubico
me presiono contra tu espalda
depositándome en espuria calma
para rozarte los pezones
con la estrategia de mis razones.
Te recorro con la yema de los dedos
que van ganando en insidia
a medida que alcanza la caricia,
de tu cadera descalzonada
el lado izquierdo.
Al momento muero
descorazonada:
decís no tengo ganas.


(Es un temón y lo saben)

*Podría haber usado "agujero de gusano".... pero temía de mí.

lunes, 17 de octubre de 2011

La rueda trágica

Y finalmente sufrís tanto (tanto) por otro, que te olvidaste que sufrías por uno anterior*.

*Y te preguntás si esa mierda es lo de "un clavo saca a otro clavo"**.
**Y sopesás si no sería mejor usar la cuña del martillo.***
***¿Y si arrancárame el martillo y el oído todo?****
****Para que nunca hubiera oído aquello que oí.*****
*****Aquello no sería lo que hoy.*******
******Y yo no estaría así (así) de seria.


(Y mirá que no iba a insertar el video, pero me dio no se qué no ser redundante; a esta altura es mi marca de agua) (?).

jueves, 29 de septiembre de 2011

No te subás a la gilada de Mafalda

Llueve y otra vez sopa,
y las gotas
repiquetean en el techo
del toldo metálico del patio de casa
-maravilla sinfónica y estéreo de la lluvia-
y la paradoja del ruido atronador
y al unísono acunante
me da el pie (o el coraje) para llamarte.
Sin embargo,
me duele la punta de la yema
del dedo pulgar derecho,
de querer tipear y reprimir
un mensaje trasnochado.
"I wish you were here" podría citar
porque en inglés queda mejor
y en Pink Floyd, aún más.
Lo escribo y no, no confirmo
lo mando a borradores.
El buzón de borradores es para cobardes
-me digo-
y yo soy cobarde y no quiero
perderme en el alarde
de tu temprano hastío.
Sospecho que no me contestarás,
o tal vez más tarde, a la mañana,
a media tarde
o detrás de un "hey", cuando se encuentren
mi avatar con tu teclado.
He medido la celeridad en las respuestas:
es directamente
proporcional al tiempo transcurrido
e inversamente al que nos resta.
Llueve y otra vez sopa
y aunque fueran milanesas con papas fritas
tiernas pero crujientes,
correctamente escurrido el aceite
el entusiasmo no es el mismo.
Se te cierra el estómago
o al revés
como cuando pensabas que había que ganarse el pan
-o la sopa o la milanga-
y el bagre picaba y no estabas seguro
si también yo picaba.
Llueve y me levanto
a hacer pis y de paso
me saco dos pelos de las cejas
porque dejé la pincita a mano.
Y relojeo la hora
en el celular
-que no es reloj y pienso, o divago
que es tecnológicamente incorrecto
usar el verbo relojear-.
Me vuelvo a acostar,
porque mañana yo te diré
como si fuera un titular
que "dicen que la lluvia
podría haberme hecho pensar en vos"
y no tengo motivos reales
para enojarme
y de todos modos me frustro
y entre dientes te escupo
aunque sea otra vez sopa
contestame, puto.

domingo, 28 de agosto de 2011

Dendrofilia

A mí me parece y por eso te digo,
que hacer un ultraje de esto, es desmedido
antes bien, creo que es puro e instintivo,
es homenaje que le han cumplido
a tu cuerpo, mis hormonas y sentidos.

De la mera asociación no te subas al caballo;
estoy dispuesta a jurar porque me parta un rayo,
que nada más ajeno a mí hallo,
que el insultarte llamándote zapallo.

Sin embargo hoy al cortar la calabaza
me subió una calor de esas que abrasan;
y al principio la razón me resultó escasa
para justificar tal ataque de biarasa.
Ahora, más calma, te cuento lo que pasa:

No pongas los ojos en blanco
ni te rías por más que resulte raro,
que mis vellos se hayan erizado
ante la contemplación de un abierto anco.

La cuchilla cortó carne naranja y en tropel
segundos después afloró su miel.
Entonces, pensé "igual que aquél,
cuando su vegetal se prepara para la bechamel"
Del mismo modo, el zapallo preparó su piel.